lunes, 18 de marzo de 2013

Cambiar algo para que todo siga igual

Juan Manuel Olarieta

El materialismo histórico es una concepción científica acerca de la sociedad y de la historia que, como cualquier otra, tiene sus propios conceptos, uno de los cuales es el fascismo, que fue acuñado por la Internacional Comunista sobre la base de las tesis que Lenin dejó establecidas acerca del imperialismo, y que él mismo resumió de la siguiente manera:

"El viraje de la democracia a la reacción política constituye la superestructura política de la nueva economía, del capitalismo monopolista (el imperialismo es el capitalismo monopolista). La democracia corresponde a la libre competencia. La reacción política corresponde al monopolio [...]
"Tanto en la política exterior como en la interior, el imperialismo tiende por igual a conculcar la democracia, tiende a la reacción. En este sentido resulta indiscutible que el imperialismo es la 'negación' de la democracia en general, de toda la democracia" (1).

Naturalmente quienes están al margen del materialismo histórico no están de acuerdo con esa y otras tesis leninistas, ni utilizan los mismos conceptos científicos, ni son capaces tampoco de criticar a Lenin, Dimitrov y la Internacional Comunista, el núcleo de cuyas posiciones es que el imperialismo es la negación de la democracia.

Una burda falsificación del parlamentarismo

Además de legalidad, los Estados se rodean de legitimidad, tanto más en cuanto que la dominación de clase se impone sobre una base social muy estrecha, como es el caso de la burguesía monopolista, cuya legitimación reposa sobre la democracia. Por consiguiente, en la época imperialista la burguesía entra en contradicción con los propios fundamentos de su dominación y trata de esconderlos bajo diferentes disfraces que, en última instancia, como decía Dimitrov, son otras tantas falsificaciones burdas del parlamentarismo (2), es decir, del binomio pluripartidismo y elecciones, lo cual conduce a ese lema tan extendido de que "tenemos el gobierno que nos merecemos" (3). En definitiva, que la responsabilidad es nuestra, como siempre, porque no votamos a la opción correcta, que siempre suele ser reformista.

Esas concepciones son intolerables. Derivan de la confusión de la legitimidad con la legalidad, que corre paralela con la del Estado y el gobierno, olvidando que lo que habitualmente se conoce como "cuestiones de Estado" están por encima de los gobiernos, los partidos y las elecciones. Es más, no cambian (casi) nunca y, sin embargo, no suelen ser objeto de atención. En palabras de Dimitrov, el fascismo no concierne al gobierno sino al Estado; no es un simple cambio de gobierno sino de la "forma estatal de la dominación de clase de la burguesía" (4).

En 1935 Dimitrov tituló su informe a la Internacional Comunista como la "ofensiva del fascismo" porque en aquel momento ese era su rasgo más característico. Históricamente el fascismo nace por la manera brutal en que la burguesía enfrenta una situación de crisis provocada por el desafío del movimiento obrero tras la Revolución de Octubre. La ofensiva fascista de la burguesía supuso, correlativamente, la defensiva del movimiento obrero, por no decir su derrota y aplastamiento, con las conocidas secuelas represivas, campos de concentración, clandestinidad, exilio, etc.

Esa situación explica los motivos por los que el fascismo nace históricamente, así como sus consecuencias, pero no la esencia del fascismo mismo como superestructura política del Estado burgués característica de la época del imperialismo. Por lo tanto, el fascismo no se identifica ni con aquella etapa, ni tampoco con alguna de las formas concretas que ha revestido en alguno de los países, por ejemplo, con el corporativismo italiano.

Ahora bien, afirma Dimitrov, no se puede establecer un esquema general sobre el desarrollo del fascismo (5) y, en cualquier caso, el partido comunista debe prever el paso de las formas defensivas a las ofensivas (6). Con tanta más razón en aquellos países, como España y Portugal, en los que el fascismo ha tenido una historia larga, que no coincide con la experiencia política de otros países, como Alemania o Italia, donde fue derrotado en 1945, es decir, en donde la experiencia fue relativamente breve, lo que ha contribuido a su mixtificación al presentarlo como un régimen excepcional, un paréntesis político, tras el cual el Estado burgués vuelve siempre a su forma "normal", que es la democracia burguesa.

Sobre la base de la experiencia de esos países, los oportunistas consideran que el materialismo histórico está equivocado y que la historia es reversible, que la tendencia general del imperialismo es hacia la democracia burguesa. Cuando Lenin habla de una "ley histórica", como el viraje de la democracia hacia la reacción política en la época del imperialismo, se refiere a una "tendencia" sobre la cual actúan fuerzas que operan ese sentido y fuerzas que operan en el opuesto y, aunque se pueden poner ejemplos opuestos, la tendencia dominante es la que Lenin, Dimitrov y la Internacional Comunista establecieron correctamente.

El caso de España así lo demuestra y es inconcebible que el regreso a la democracia burguesa se traslade a nuestro país, en donde el fascismo ni ha sido derrotado, ni ha tenido una historia corta. Del mismo modo que Marx y Engels pudieron desentrañar la esencia del capitalismo en aquel país, Inglaterra, el que había tenido una trayectoria más larga, la naturaleza política del fascismo se debe analizar en países como España, que es su modelo más acabado y teniendo en cuenta, como exigía Dimitrov, su evolución a lo largo del tiempo, sus cambios históricos y, muy especialmente, la transición.

¿Obstaculiza el fascismo el desarrollo de las fuerzas productivas?

En España el análisis del fascismo empieza con una vieja batalla ideológica contra las concepciones eurocomunistas de Carrillo, según las cuales el fascismo no le interesa a la burguesía, o al capital financiero, porque impide el desarrollo de las fuerzas productivas. Pero la evidencia histórica al respecto no puede ser más contundente: el fascismo es la más poderosa palanca de acumulación de capital porque somete al movimiento obrero a un régimen brutal de terror y a unas condiciones laborales leoninas. Así sucedió en España en la posguerra, donde miles de trabajadores fueron explotados en un régimen de semi-esclavitud y en donde tras el Plan de Estabilización de 1959 millones de campesinos tuvieron que emigrar, bien al exterior o bien a las ciudades. Los planes de desarrollo posteriores que el fascismo implementó convirtieron a España de un país semi-feudal a otro de capitalismo monopolista.

A veces esa misma tesis revisionista presenta otro formato, según el cual el fascismo impedía el desarrollo de las fuerzas productivas porque en la Europa democrática no admitían el ingreso de un régimen fascista como España. Esto también es rotundamente falso. Para justificar su claudicación, Carrillo y los eurocomunistas invirtieron la relación causal. Según ellos la incorporación económica formal a la Unión Europea era la causa y no la consecuencia de la integración económica. Pero España ya formaba parte integrante del mercado europeo antes del ingreso de España en la Unión Europea. En 1959 el capitalismo español se incorporó plenamente al mercado mundial y, específicamente, al europeo. La transformación monopolista de los años sesenta fue acelerada precisamente por esa inserción de España en los mercados exteriores y, más exactamente, por tres palancas fundamentales: la emigración al exterior, las inversiones de capital extranjero y el turismo.

Para llegar a dicha conclusión no es necesaria ninguna argumentación alambicada, porque es más que evidente que el capitalismo no aparca un buen negocio con un país por la naturaleza de su régimen político. Es sabido que los capitalistas de las democracias más relucientes no tienen escrúpulos en firmar sabrosos contratos con los criminales más sanguinarios, y lo mismo hizo la Unión Europea con el franquismo. Por ejemplo, el 29 de junio de 1970 la Comunidad Económica Europea, como se llamaba entonces, firmó con el gobierno franquista lo que se llamaba "un acuerdo preferencial".

No se trata sólo del vínculo de España con Europa, sino con cada uno de los países europeos. Uno de los ejemplos más llamativos fue la construcción en 1969 de la central nuclear de Vandellós I, prevista para la fabricación de armas atómicas. El capital de la central no sólo era propiedad de una empresa mixta hispano-francesa, sino que su tecnología también era francesa. A un país capitalista como Francia, cuna de los derechos humanos, no sólo no le importaba la naturaleza fascista del régimen español sino que estaba dispuesto a dotarle de armamento nuclear.

El fascismo es consecuencia de la crisis general del capitalismo

Entre los rasgos con los que Lenin caracterizó al imperialismo destaca que en dicha fase el capitalismo entra en una etapa de crisis generalizada, que no sólo es económica sino también política. Le dedica un capítulo completo a analizar este fenómeno, que le parece "muy importante" (7). El parasitismo, la descomposición, el estancamiento, son otras tantas "tendencias" actuales del capitalismo a las que también se le pueden encontrar excepciones que confirman la regla. Las crisis económicas, como la actual, no son cíclicas, por lo que no van a encontrar salida dentro del propio capitalismo. El fascismo es la adaptación del Estado burgués a esa situación de descomposición y crisis general, es decir, tanto económica como política, que en España alcanza cotas de verdadera degeneración, como estamos comprobando a diario.

La transición española fue uno de esos ejemplos de crisis general, a la vez económica y política, del sistema de dominación burgués que el franquismo pretendió resolver no suicidándose sino sucediéndose a sí mismo. La naturaleza de un régimen político, como cualquier fenómeno social y político, no se puede estudiar recurriendo a los tópicos seudo-marxistas sobre "hegemonía", "bloques de clases", "alianzas entre fracciones de clase" y demás. Ese tipo de recursos vacíos lo que pretenden es encubrir los hechos que hay que poner encima de la mesa: si España fue en un tiempo un régimen fascista y actualmente es democrático burgués es porque hubo un momento en el cual se produjo una modificación en la naturaleza Estado, tan profunda que se puede caracterizar como una excepción a las leyes del materialismo histórico, e incluso más: se puede decir que el materialismo histórico ha vuelto a equivocarse de nuevo y que la historia marcha en la dirección contraria de la prevista por Lenin, Dimitrov y la Internacional Comunista.

Salvo los más recalcitrantes reformistas, hoy no hay ninguna organización antifascista -que yo sepa- que reivindique el Estado actual como una conquista propia, es decir, que afirme: "Desde 1939 nosotros estuvimos luchando por este Estado". Más bien lo que dicen es lo contrario: "Desde 1939 nosotros estuvimos luchando contra este Estado". Por lo tanto, el cambio producido durante la transición no fue una conquista de ninguna organización popular sino una maniobra interna del propio régimen. La historia no muestra el caso de un régimen político que se suicide, es decir, deje de ser lo que es para convertirse en otra cosa distinta. De ello se desprende que a partir de 1975 la reforma política la dirigieron los propios fascistas y que el objetivo que perseguían con ella no era el de debilitar su dominación sobre las masas populares, sino reforzarla. Por último, si los fascistas hicieron algún tipo de cambio no fue porque dejaran de ser lo que siempre habían sido, fascistas, sino porque se vieron obligados a ello por el movimiento popular que durante la transición les había puesto en una situación de crisis muy peligrosa.

Al exponer quién estaba detrás del cambio y para qué hizo el cambio, con qué propósitos actuó, hay que descartar lo obvio: efectivamente, es verdad, hubo un cambio. Ante una crisis, el régimen dominante tiene que hacer algo para salir de ella, tiene que introducir innovaciones. Lo que se trata de saber es si esos cambios tuvieron una entidad cualitativa suficiente como para alterar la naturaleza política del Estado y, además, invertir la "tendencia" política del imperialismo hacia la reacción, la destrucción de las organizaciones de clase y la liquidación de las libertades. Eso es lo que tienen que mostrar.

En ese sentido el posicionamiento de las organizaciones revolucionarias hacia la transición es significativo porque, si el materialismo histórico no se equivoca, deberíamos suponer que quienes consideran que la transición supuso una transformación cualitativa del Estado a la democracia burguesa es porque han analizado al detalle aquella época y pueden mostrar muchos ejemplos de que en España la historia se volvió del revés. Pero no es eso lo que está ocurriendo, sino más bien al contrario, la transición está fuera de la agenda de los grupos comunistas y antifascistas en España; incluso lo consideran algo superado y exótico y, por decirlo más claramente, para ellos la transición es un tabú. No han explicado lo que deberían.

El materialismo histórico no admite vacíos ideológicos, y menos en la historia más reciente, porque favorecen la penetración de la ideología burguesa entre las filas del proletariado, que es lo que viene sucediendo actualmente en España. Al no replantear la transición, el movimiento antifascista en España ha asumido como propia la argumentación de la burguesía, que habla a través de los periodistas, los historiadores y sus políticos profesionales. No es que las organizaciones revolucionarias no tengan una posición propia sobre la transición, sino algo peor: han asumido y aceptado la de la burguesía. El discurso de unos (fascistas) y otros (antifascistas) coincide plenamente: durante la transición se produjo un cambio sustancial en la naturaleza del Estado.

Esa coincidencia con la ideología dominante conduce al abandono de las armas antes de empezar el combate y le está sirviendo en bandeja a la burguesía española lo que para ella es lo más importante, su gran coartada. Los fascistas escuchan de los labios de sus enemigos de clase lo que querían oír: que son demócratas. Incluso algunos comunistas legitiman a un Estado como el español que carecía de legitimidad hasta la transición. Sin embargo, no son capaces de responder a la pregunta: ¿qué ocurrió durante la transición que fuera capaz de legitimar a un Estado que hasta entonces carecía de ella? ¿dónde está esa legitimidad? ¿en qué se fundamenta?

Esas preguntas se multiplican con las recientes propuestas reformistas acerca de la necesidad de una "segunda transición", que seguramente pretenden que sea igual (de fraudulenta) que la primera. ¿No será que reivindican la segunda precisamente porque no ha habido una primera, es decir, porque nada cambió entonces y quieren que nada cambie tampoco ahora? El hecho es que la transición, que creían olvidada o que querían olvidar, retorna de nuevo. Está otra vez en las calles, donde se oyen cosas como "Lo llaman democracia y no lo es". Pues si España no es una democracia, ¿qué es entonces?

La naturaleza de la represión fascista

La asimilación del fascismo a la represión es otro estereotipo erróneo: un régimen no es democrático cuando reprime poco, ni es fascista cuando reprime mucho. En España este argumento tan absurdo es reiterativo en los momentos de represión intensa, como los actuales, o cuando saltan los casos de torturas. Parece que los días que no hay detenidos se puede hablar de democracia y cuando los hay lo que corresponde es tildar al régimen de "franquista" o protestar por el "regreso a la dictadura". Naturalmente es una frase retórica y oportunista cien por cien que demuestra que para ellos el fascismo es un arma arrojadiza, no un concepto fundamental del materialismo histórico. Como explicó Dimitrov, es un error calificar como fascismo cualquier medida reaccionaria de la burguesía (8).

La identificación del fascismo por el volumen de represión nace del propio origen del fascismo como fuerza de choque de la burguesía en la época del imperialismo para frenar el auge del movimiento obrero y revolucionario. Dado que en algunos países esa primera ofensiva del fascismo fue derrotada en la Segunda Guerra Mundial, el fascismo se identifica con sus formas coyunturales originarias, especialmente con Hitler y Mussolini, los campos de concentración, las torturas brutales o la liquidación de los derechos fundamentales.

Pero el fascismo no es consecuencia de la represión, sino al revés. Las formas de represión cambian con las formas de dominación. Hay tribunales, cárceles y policías en todos los Estados, de donde los oportunistas deducen que los tribunales, las cárceles y los policías funcionan de la misma manera. Es una opinión muy extendida que se apoya sobre comodines selectos, el principal de los cuales es la manoseada "naturaleza de clase del Estado burgués", que acude al empleo de una represión que, en ocasiones, es incluso brutal, a pesar del carácter democrático del Estado, como ocurrió tras la Comuna de París.

Aquí hay un profundo error metodológico. El marxismo-leninismo es, como repitió Lenin, un análisis de lo concreto, de lo diferencial y, por lo tanto, de lo histórico. En todos los países capitalistas el capitalismo no es el mismo. El análisis empieza a partir del momento en el que se identifica a un país como capitalista y, sin embargo, se diferencia de otros países que también son capitalistas, es decir, cuando es capaz de establecer tanto la unidad como la diferencia de cada país.

El materialismo histórico no conoce argumentaciones que estén por encima de la historia, es decir, que se refieran a cualquier país en cualquier época. Es lo que sucede con la represión, que en este país padece el mismo vacío ideológico que la transición: también está fuera de la agenda de las organizaciones comunistas, seguramente porque la represión pasa a su lado pero no va contra ellas. Consideran preferible discutir los planes quinquenales, la coexistencia pacífica o los koljoses en la URSS que la ley de seguridad ciudadana, la ley de partidos, la de videovigilancia, la doctrina Parot, el régimen FIES, Interpol, Schengen, Echelon o las órdenes europeas de detención.

Cuando no se analiza la represión, no se analiza la historia. Donde hay una manifestación, al lado hay un policía antidisturbios. No se puede hablar de una cosa sin mencionar la otra. Una organización que no es capaz de analizar la represión, sus formas y su historia, no conoce al Estado contra el que pretende enfrentarse. Pero a esa organización no sólo le debería interesar conocer a fondo el contenido de la represión sino la naturaleza de la misma, las formas concretas que adopta porque, a veces, la represión es un acto extraordinariamente formalizado, mientras que otras los aparatos del Estado se sumergen en el funcionamiento paralelo, la tortura, las desapariciones y, en fin, los demás crímenes de Estado.

Pondré un ejemplo: en 1956 se prohibió en la República Federal de Alemania al Partido Comunista, algo que parece idéntico a la prohibición en España del PCE(r) en 2003. Sin embargo, no hay paralelismo posible, ambos fenómenos tienen poco que ver entre sí; ni Alemania es España, ni 1956 es 2003. Como corresponde a dos acontecimientos distintos, las formas no son las mismas. El KPD se prohibió tras un largo juicio ante el Tribunal Constitucional, con la parafernalia propia del caso; el PCE(r) lo prohibió un auto, es decir, una decisión de ínfimo rango de un único juez, en el que no hubo ni juicio, ni defensa, ni recurso de ninguna clase. El KPD había sido legal y luego cambió sus siglas por las de DKP y recuperó su legalidad; el PCE(r) nunca ha sido legal. El KPD nunca tuvo detenidos ni presos; el PCE(r) ha tenido unos 3.000 aproximadamente. Al KPD no le han asesinado militantes; al PCE(r) le han asesinado unos 30 aproximadamente. En fin, la prohibición del KPD responde a una situación coyuntural; la del PCE(r) es definitiva.

No creo necesario abundar en que para un comunista estudiar la represión es una práctica que consiste en luchar contra ella, y no sólo en denunciar su existencia. Tampoco me parece necesario repetir que para luchar contra un Estado hay que luchar también contra la represión de ese Estado.

Notas:

(1) Lenin, Sobre la caricatura del marxismo, Obras Completas, tomo 30, pg.98.
(2) Dimitrov, Obras Escogidas, tomo I, pg.581.
(3) "Los dirigentes que tenemos reflejan cómo somos", dice en una entrevista el grupo musical Deff con Dos, que titula un reciente disco "España es idiota": http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/49241-entrevista-a-def-con-dos-%E2%80%9Clos-dirigentes-que-tenemos-reflejan-c%C3%B3mo-somos.html
(4) Dimitrov, Obras Escogidas, tomo I, pg.581.
(5) Dimitrov, Obras Escogidas, tomo I, pg.664.
(6) Dimitrov, Obras Escogidas, tomo I, pg.604.
(7) Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Obras Escogidas, tomo I, pgs.762 y stes.
(8) Dimitrov, Obras Escogidas, tomo I, pg.666.

Documental sobre Kosovo







miércoles, 6 de marzo de 2013

Declaración del Partido Comunista de Venezuela sobre la muerte de Chávez


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DECLARACIÓN DE PRENSA

EL Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela, con profundo dolor ante la desaparición física de nuestro Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, líder indiscutible del proceso bolivariano en Venezuela, América latina y el mundo, desea expresar su firme convicción en continuar levantando las banderas de lucha de la revolución socialista y la unidad popular revolucionaria.

El presidente Hugo Rafael Chávez Frías durante toda su vida dedicó esfuerzos y contribuyó en la construcción y defensa de la Patria, en procura de la conquista de una sociedad de justicia y libertad para el pueblo trabajador venezolano, latinoamericano y del mundo, enfrentando al imperialismo mundial y sus lacayos.

Es indiscutible que nuestro camarada presidente asumió siempre con ejemplar disciplina y abnegación revolucionaria, la difícil y exigente tarea de conducir a nuestra Patria por los senderos de la construcción de una sociedad más justa, asumiéndola como un compromiso de vida.

Desde el Buró Político del Partido Comunista de Venezuela condenamos las políticas de guerra mediática y manipulación que emprenden los sectores reaccionarios de Venezuela, con la orientación del imperialismo estadounidense, principal enemigo de la clase obrera y todo el pueblo trabajador.

Llamamos al Pueblo Venezolano, a las fuerzas políticas y sociales revolucionarias a cerrar filas, a mantenernos alertas y vigilantes ante las pretensiones del imperialismo de crear caos y desestabilización en nuestro país. Por lo que debemos demostrar los altos niveles de organización y movilización disciplinada de nuestro pueblo, desde todas las instancias creadas durante estos últimos años.

Hacemos llegar a sus seres más allegados y que en vida le amaron entrañablemente, nuestras expresiones de solidaridad y condolencias, muy especialmente a sus hijos e hija y demás familiares.

El Buró Político rinde homenaje al camarada presidente HUGO RAFAEL CHAVEZ FRIAS, cuadro revolucionario que se eternizará en el imaginario colectivo de nuestra Patria como ejemplo de firmeza, entrega, valentía y grandeza revolucionaria.

Hacemos un llamado al pueblo venezolano a continuar esforzándonos para que el valor, la fortaleza, el desprendimiento e infinito amor por la humanidad consustanciales a la conducta y acción revolucionaria del camarada presidente HUGO RAFAEL CHAVEZ FRIAS, sean ahora y siempre ejemplo para nuestro pueblo y las nuevas generaciones de luchadores por la vida.

Caracas, 05 de marzo de 2013

Los trabajadores se enfrentan a los sindicaleros

¡¡¡POR LA ORGANIZACIÓN INDEPENDIENTE!!!
¡¡¡BOICOT A LOS SINDICATOS TRAIDORES Y A LOS PARTIDUCHOS INSTITUCIONALES!!!
¡¡¡VIVA LA LUCHA OBRERA!!!

Operación Don Felipe: el plan del CNI para salvar al régimen

Jaime Ortega 
Periodista y analista en Altos Estudios Estratégicos para la Seguridad. Ex-colaborador de "Cambio y debate"

La participación del CNI en tareas de custodia de personal cercano a la Casa del Rey implica que hay luz verde a la aplicación del art. 4 de la Ley reguladora del Centro Nacional de Inteligencia, que prepara ya las condiciones para un escenario sin Juan Carlos.
La participación del CNI en tareas de custodia de personal cercano a la Casa del Rey implica que hay luz verde a la aplicación del art. 4 de la Ley reguladora del Centro Nacional de Inteligencia, que prepara ya las condiciones para un escenario sin Juan Carlos.
Las revelaciones realizadas por el ex director de ABC, Jose Antonio Zarzalejos, confirman la versión que ya circula entre las diferentes sedes gubernativas: como ya ocurriera en la década del 70 con el extinto CESID, principal estratega de la llamada “transición”, ahora es el CNI el que aborda la tarea de reciclar el marco político español para preservar la estructura del régimen.
Zarzalejos, en una serie de artículos no desmentidos por la Casa Real (que también demuestran la llegada del diario ABC al círculo íntimo del monarca), viene explicando los pasos que el alto personal cercano al rey Borbón está programando para realizar una transferencia pactada del cargo en la Jefatura del Estado en su hijo el Príncipe Felipe, algo que incluye una reforma antes del verano del art. 57 de la Constitución Española, regulador de la institución de la abdicación1.
Las fuentes mencionadas por Zarzalejos abundan en la necesidad de nuevas caras en la dirección política del Estado, una salida honrosa al creciente descrédito social de la monarquía, y un cambio de estrategia que algunos dirigentes políticos llaman “segunda transición”2.
La participación del CNI
El artículo 4 de la Ley 11/2002 reguladora del CNI expresa las funciones y objetivos que se le encomiendan al organismo de inteligencia: “Obtener, evaluar e interpretar información y difundir la inteligencia necesaria para proteger y promover los intereses políticos, económicos, industriales, comerciales y estratégicos de España, pudiendo actuar dentro o fuera del territorio nacional”.
Los seguimientos en clave de “protección” realizados por el CNI a “Ingrid” (nombre en clave de la aristócrata alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein que el CNI le adjudicó)3 detallan una especial atención de los servicios de información del Estado por los movimientos en la Casa Real, que contrariamente a lo que determinados medios de comunicación están planteando, no tiene como fin esclarecer hechos de corrupción que vinculen a la monarquía, sino tener garantías de una salida honrosa de Juan Carlos de la Jefatura del Estado, con una jubilación de oro y un retiro de lujo. El CNI ya colaboró con la Casa del Rey haciendo seguimientos a Letizia Ortiz y a su familia, para averiguar aspectos sobre su entorno4.
Hay que recordar que no es la primera vez que los servicios de inteligencia españoles participan de operaciones políticas de gran calado5. Juan María de Peñaranda, militar del ex CESID y responsable del llamado “Sector Político” durante los años de la Transición, explica cómo el servicio de inteligencia creado por el Almirante Luís Carrero Blanco fue el motor de aquella operación del régimen. Incluso recuerda unas palabras de Felipe González refiriéndose al CESID y a Carrero: <<Me dijo que en su casa tenían un respeto imponente por Carrero Blanco, porque es el que le dio el pasaporte para ir a Suresnes y ser secretario general. Y me recalcó: “Así que no consiento que en mi presencia se ataque a Carrero, que es el que me hizo secretario general del PSOE”>>6.
Los plazos
Según Zarzalejos, la Casa Real quiere esperar al intervalo entre el cierre de la instrucción del Caso Noós y el trámite de juicio oral, momento idóneo en el que no habrá citaciones, documentación ni prensa que haga sombra a la noticia de la abdicación de Juan Carlos ni que vincule ambos hechos. Para ese momento, el CNI anticipa un deterioro de la “paz social” y un mayor descrédito político de las instituciones del Estado. Para analizar el momento propicio, el CNI cuenta con la llamada “Brigada Operativa de Apoyo”, un cuerpo de en torno a 100 personas de la escalaja ejecutiva del Cuerpo Nacional de Policía que prestaría atención a los movimientos sociales y que velarán por el momento justo para el anuncio7.
Para el CNI(y paradójicamente, noticia confirmada para buena parte de la extrema derecha8), el ascenso de Felipe de Borbón a la Jefatura del Estado deberá plantearse ante la sociedad y ante la política exterior española como una suerte de catarsis nacional que vendría a poner fin a la agitación social, un repliegue parcial de la represión en movilizaciones, determinadas medidas de gracia con los más afectados por la crisis económica y un refuerzo de las estructuras identitarias del Estado con las Fuerzas Armadas regresando a la vida política.
Previo a la II República hubo una dictadura militar con un Directorio Civil que quiso purgar la represión del Directorio Militar de Primo de Rivera, y un Expediente Picasso9 que era necesario ocultar al pueblo. En este caso, el recorrido es incluso parecido: una decadencia institucional que la clase dominante necesita ocultar, un proceso represivo cada vez más agudo, un Príncipe que deberá purgar las culpas de lo heredado, y cuando fracase...¿una III República?. Ojalá.

Queja popular de la situación actual


El oportunismo en Euskadi o Gil de San Vicente


A continuación pasaremos a recopilar una serie de artículos dedicados a desenmascarar a ese oportunista vasco que tiene por nombre Iñaki Gil de San Vicente, popularmente conocido como el tío Gilito.
La mayoría de los artículos están escritos por Demófilo, pero también se incorporarán aquellos en los que se le dé guerra.

Gil de San Vicente o el oportunismo vestido de esperpento

Las "Obras Compuestas" del Tío Gilito

Los bombones del Tío Gilito para estas entrañables fiestas

Contrapoder, doble poder y poder popular (o sea, cómo Euskadiko Ezkerra renace de sus cenizas)

No encuentro ningún oportunista que no defienda el contrapoder...

Un marco autónomo de la lucha de clases

El pregonero del mundialmente famoso 'marxismo vasco'

Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre dialéctica gilística pero nunca será capaz de comprender

El socialismo vasco del siglo XXI

Cuando Engels (y en parte Marx) se pusieron ciegos,
pero Gilito les quitó la venda de los ojos para que vieran la luz

La madre del cordero de todas las críticas al idealismo alemán

Pueblos sin pasado, pueblos sin futuro

Una autocrítica de Engels: el 'factor subjetivo'

La propiedad es un robo

'Dicía Risco, cando Risco era alguén' (Castelao)

El Pacto de Unbe

Los antidisturbios del capital

Galíndez al servicio del PNV, del FBI y de la CIA

El PNV en Argentina

¿Traidores? ¿Quiénes son los traidores?

El concepto de nación de Stalin

De la física nuclear a la sociología barata: 'masa numérica' y 'masa crítica'

Gil de San Vicente o el oportunismo vestido de esperpento

Como Manolo el del Bombo con la Selección Nazional, Iñaki Gil de San Vicente también se pasea por sus foros en cuanto hay partido de fútbol para pronunciar sus pedantes sermones que, cuando los pone por escrito son aún mucho peores. Si le pagan los gastos de viaje no se pierde un partido. Es un charlista infatigable y un figurín camaleónico: en todas esas ligas de fútbol, nacionales e internacionales, aparece disfrazado de cualquier cosa, como en un Halloween permanente. Es independentista vasco cuado se tercia, marxista si fuera necesario,trotskista por naturaleza, stalinista en el homenaje a Larrañaga, consejista por convicción, anarquista por dedicación, maoísta cuando propone "tomar el cielo por asalto"... todo en el mismo saco. Incluso Gilito no tiene empacho en escribir para la Iglesia artículos como éste:

¿Qué salida a la crisis?
Iñaki Gil de San Vicente, Herria 2000 Eliza, 31 de julio de 2012
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=153839

Aunque sus enemigos le tienen principalmente por trotskista, lo cierto es que si se hubieran leído su artículo "Marx y Cuba" se habrían apercibido de que, con tal de subirse a cualquier carro, a Gilito no le importa defender a Cuba, pero con muletillas características como ésta, que demuestran la cuadratura del círculo:

"Cuba ha demostrado [...] el fracaso de la escolástica stalinista [...] Estos y otros autores que es imposible citar aquí, nos descubren el 'otro marxismo' oculto cuando no reprimido por una plomiza mole de dogmatismos y tópicos que aun perviven pese a la implosión de la ideología stalinista. Llegamos así al segundo punto antes citado, el del fracaso de la URSS para comprender qué era la revolución cubana. Veremos cómo la burocracia stalinista descargó sobre Marx su exclusiva impotencia teórica para predecir y comprender la revolución cubana, y veremos cómo nunca hizo el mínimo esfuerzo para corregir su error estratégico, sino al contrario, lo ahondó y multiplicó" (http://www.lahaine.org/paisvasco/marx_cuba.pdf).

Ya ven Ustedes; aunque nunca lo hubieran sospechado, es cierto: la burocracia soviética no entendió la revolución cubana. Lo más probable es que no entendieran nunca nada de nada. Los bolcheviques siempre tuvieron un conocimiento "muy restringido" del marxismo, afirma Gilito (¿Lecciones del stalinismo?). Es increíble que en 1917 lograran dirigir una revolución, luego una guerra civil, después una guerra mundial y que se mantuvieran tantos años a pesar del cerco imperialista. ¿Cuáles fueron los motivos por los cuales los soviéticos nunca entendieron nada? Pues porque entonces Gilito no había pronunciado sus monsergas sobre el marxismo, que en aquella época aún estaba "oculto". Sólo conocían un marxismo visible, el de la apestosa burocracia stalinista. Pero ese no es el marxismo de verdad, el genuino, el auténtico. Ni siquiera es el único marxismo, porque esa es otra que Usted ignoraba: no hay un solo marxismo sino dos (por lo menos). Además del anterior, hay afortunadamente "otro" que hasta ahora ha estado "oculto" y que sólo Iker Jiménez y el Tío Gilito nos pueden descubrir: el que durante décadas "una plomiza mole de dogmatismos y tópicos" ha tratado de guardar escondido... nada menos que en Cuba. Es cuestión de arqueología, de excavar o mejor aún: de profundizar. En la URSS eran unos superficiales y por eso no comprendieron (entre otras muchas cosas) lo que era realmente la revolución cubana.

Lo que caracteriza a Gilito son parrafadas así de ridículas. Que nadie le pregunte a él por los fundamentos de sus tonteorías, porque en todos sus escritos no hay ni una sola nota a pie de página, ninguna argumentación, ningún razonamiento, ninguna explicación... nada de nada. Su rutina consiste en encadenar una frase tras otra. Cualquier divagación con tal de llenar páginas como un poseso, tantas más cuanto menos conoce. En todos sus escritos siempre incluye una línea en la que dice lo siguiente: "Podría extenderme más sobre este complejo asunto, pero por falta de espacio me ceñiré ahora a unas breves palabras". Entre la verborrea de Gilito, típica de un acomplejado, hay que destacar algunas expresiones realmente ridículas:

- praxis estratégica
- zoológicos sociales
- poder tecnocientífico
- praxis científico-crítica
- desarrollo autocentrado
- frente de brecha de combate
- interacción de contradicciones
- componente autocrítico de la crítica
- simbiosis de depredadores asesinos
- revolucionarización de las condiciones de existencia
- la contradicción expansivo-constrictiva inherente a la definición simple de capital
- velocidad caótica de las leyes de perecuación, centralización y concentración de capitales

Por favor, reflexionen Ustedes un momento sobre lo siguiente: cuando Gilito se refiere a los "múltiples y complejos macropoderes capilares", ¿creen que les está hablando de algo relacionado con el pelo?, ¿con las peluquerías quizá?, ¿con los nuevos peinados?, ¿con el estilismo actual?

Algunos malabarismos verbales suyos, como éste, son realmente gloriosos: "La política marxista es la síntesis entre la economía concentrada como realidad objetiva y la conciencia concentrada como realidad subjetiva" (¡?!).

Otro modelo de frase pretenciosa, donde las haya, es cuando en su artículo "La lucha política es para tomar el poder" propone lo siguiente: "Luchar por la creación de contrapoderes populares y obreros, que sean la expresión local de la autoorganización colectiva en la que incide internamente la política independentista estratégicamente orientada". ¿Alguien se atreve a traducir esto a términos comprensibles para los seres humanos?

Como buen burgués, Gilito hace gala de un desprecio insultante hacia sus oyentes y lectores, a quienes trata de impresionar con palabras altisonantes y frases ampulosas que no significan nada pero que ellos creen -ingenuamente- que necesariamente deben significar algo que no son capaces de comprender por culpa de su propia ignorancia. Habitualmente consideramos que los autores profundos son aquellos a los cuales no se les entiende lo que dicen, porque algo deben tratar de decir. Hoy nadie toma en consideración a un filósofo cuya lectura no requiere esfuerzo. Por el contrario, consideramos que son simples, e incluso algo peor, dogmáticos, a aquellos cuyo pensamiento nos resulta transparente y claro.

Cuando alguien padece incontinencia verbal es muy probable que agote todas las palabras del diccionario. Sin embargo, hay algunas que el Tío Gilito no utiliza nunca porque las ha dejado fuera de sus "Obras Compuestas", como las siguientes:

- proletariado
- dictadura del proletariado
- planificación socialista
- expropiación de los medios de producción
- partido comunista
- marxismo-leninismo
- negación de la negación
- lucha ideológica (reformismo, revisionismo, izquierdismo, derechismo, oportunismo)
- internacionalismo proletario
- fascismo

Sus tonteorías también tienen nombres sonoros. Cuando el ecologismo estaba de moda, a Gilito se le ocurrió inventar nada menos que un "socialismo ecológico antiimperialista" en el que a cada palabra procedente de las universidades USA (o sea, de las fábricas ideológicas del imperialismo) se encadenaba otra peor para anunciar la “venganza de la naturaleza”, un apocalipsis planetario tras otro: "extinciones""cataclismos" y, en fin, una "catástrofe ecológica planetaria". Lo puedes leer en este enlace:

Socialismo ecológico antiimperialista ¿Ecologismo progre, ecosocialismo, decrecimiento?
http://www.lahaine.org/b2-img10/gil_ecol.pdf

Cambiemos de tercio porque tenemos que hablar de todo un poco: ¿se han dado cuenta Ustedes de la profundidad de la crisis económica capitalista?, ¿su pareja les ha deshauciado de su corazón por culpa de la composición orgánica de capital?, ¿tienen el corazón partido desde la bancarrota de Lehman Brothers?, ¿odian más y follan menos? Pues sí, Marx también tenía razón en este punto tan importante de la lucha de clases. La intimidad de nuestras vidas, nuestro universo afectivo no es más que otra superestructura que se ve afectada por la economía como todas las demás: "La afectividad, el amor, la sexualidad, la amistad, y hasta el odio, no se viven de la misma forma en una fase expansiva que en una Gran Recesión que avanza una Gran Depresión, y menos aún se gozan de la misma forma".

Gracias a este descubrimiento, el Tío Gilito estalece la siguiente ley general que rige en la sociedad capitalista:

"La salud psicosomática se deteriora en proporción inversa al aumento de la explotación"

Tomen buena nota de esta ley porque a Marx se le olvidó incluirla en "El Capital", aunque es tan importante -por lo menos- como la caída de la cuota de ganancia: el aumento de la explotación no conduce a la revolución sino al psiquiátrico.

Ustedes tampoco sabían que hay una economía objetiva y otra subjetiva, pero afortunadamente tenemos a Gilito para que nos lo recuerde: no podemos negar "el contenido económico de lo subjetivo, reduciendo lo económico a una burda materialidad mecánica y automática", dice Gilito. "Las fuerzas productivas también están formadas por fuerzas productivas especiales, tanto objetivas como subjetivas, apareciendo las últimas como cualidades de los individuos" (Nuestro Marx ahora).

Pero donde nos demuestra todo su arte es en las definiciones, que no son otra cosa más que burdas confusiones. Por ejemplo, en su artículo "La lucha política es para tomar el poder"equipara el concepto de alienación con una manera vulgar de referirse a al fetichismo, es decir, confunde a una cosa con otra.

También tiene una gloriosa definición petarda de ideología, que reza así: "Es la forma inversa de ver y conocer la realidad, es invertir la causa por el efecto, lo material por lo ideal, lo cambiante por lo estático, lo contradictorio por lo no contradictorio".

En otro artículo titulado "El marxismo como teoría-matriz" define la praxis de la siguiente forma: "El concepto de 'praxis' proviene de lo mejor de la filosofía dialéctica de la Grecia clásica, y quiere decir la capacidad del ser humano libre para crear cosas nuevas". En una línea tan breve, las dos afirmaciones de Gilito son mentira:

a) el concepto de praxis no procede de la dialéctica griega sino de la filosofia materialista del Renacimiento
b) la praxis no son como las composiciones musicales (producción, crear cosas nuevas) sino más bien como una gira de conciertos (reproducción de lo ya existente)