viernes, 28 de junio de 2013

[Audio] Entrevista a Manuel Pérez Martínez (2000)



Conversaciones con el camarada Arenas
Noviembre 2000


Esta conversación-entrevista con Arenas, Secretario General del PCE(r), se realizó pocos días antes de que fuese detenido junto a algunos miembros de la Dirección del Partido en París, donde estaban refugiados. Dicho documento se distribuyó en cassette y por escrito.
En el transcurso de este documento, Arenas denuncia el carácter fascista y terrorista de la ofensiva represiva emprendida por el régimen, al mismo tiempo que señala que, no sólo va dirigida contra el pueblo vasco y sus organizaciones de vanguardia, sino también contra el conjunto del Movimiento de Resistencia Antifascista de todo el Estado y sus organizaciones revolucionarias. De forma concreta advierte de que el mismo Partido puede ser atacado en cualquier momento, tal como ha ocurrido.

No obstante, también nos hace ver como esta ofensiva fascista del Gobierno del PP no es sinónimo de fortaleza sino una prueba de su debilidad y nos muestra que haciéndoles frente, utilizando todos los medios de lucha y enfrentándoles con decisión y firmeza se les va a volver a hacer recular en sus planes como ha ocurrido en otras ocasiones. De este modo podemos convertir su ofensiva en un fracaso para ellos y en una victoria del movimiento de resistencia.

Arenas habla también de forma minuciosa y concreta de las tareas inmediatas de los militantes y simpatizantes del PCE(r) en la perspectiva de consolidar la organización y llevarla a los barrios, a las fábricas; de cómo buscar y conectar con los obreros avanzados, con los jóvenes, etc. para establecer y estrechar sus vínculos con el Partido y con el Movimiento de Resistencia Antifascista.

Finalmente, aborda el tema de la situación internacional, las contradicciones interimperialistas y la guerra mundial hacia la que nos están conduciendo los imperialistas, los explotadores; señala la necesidad que tenemos de ser conscientes de ello y de prepararnos para hacerle frente. A la vez que destaca la importancia de trabajar para crear una nueva organización internacional revolucionaria de los trabajadores.

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[Audio] Entrevista a Manuel Pérez Martínez (Área Crítica, 1992)

“Entrevista realizada a Manuel Pérez Martínez, secretario general del PCE(r), por Vitorino Diéguez, director de la revista “Área Crítica”, en Octubre de 1992. La detención del mencionado periodista cuando regresaba de París de realizar la entrevista, y el secuestro por parte de la Policía de la misma así como del número de la revista en la que iba a ser incluida hicieron imposible su publicación hasta estos momentos casi un año después de ser realizada. A pesar del tiempo transcurrido y de los diversos acontecimientos políticos que han ocurrido en nuestro país entre las dos fechas, incluida la celebración de nuevas elecciones al Parlamento español, nos ha parecido que las declaraciones de Manuel Pérez Martínez mantienen un relevante interés. Se trata de una entrevista a tumba abierta en La que ninguno de los dos interlocutores se corta; ni el uno preguntando, ni el otro respondiendo.  En cerca de dos horas se da un repaso a todos aquellos acontecimientos políticos de importancia, tanto en aquel momento como en el actual. Desde la situación política internacional, hasta la más particular de España, incluyendo un extenso repaso a las peculiaridades políticas de Euskadi.
La entrevista no ha sido editada, y por lo tanto se ofrece tal cual fue realizada. Sin quitar ni poner nada. Si por una parte esto significa una mayor duración, por otra las intervenciones de Manuel Pérez Martínez tienen la frescura de las conversaciones coloquiales en directo donde nada esta preparado previamente. Estamos seguros de que quienes la escuchéis no os sentiréis defraudados. Encontrareis una exposición política clara y amena desde la perspectiva de este partido revolucionario del que tanto se ha hablado en los medios de comunicación durante los últimos 18 años, aunque solo haya sido para vilipendiarlo y desvirtuar su ideario político. Esperamos que la divulgación de este documento sirva para dar a conocer de una forma objetiva tanto sus posiciones como la personalidad de sus militantes.”

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sábado, 22 de junio de 2013

El arte de urgencia sigue siendo necesario


José María Sánchez Casas, Vargas
Antorcha, núm. 4


La confusión y el desconcierto campean desde hace décadas en el terreno de las artes plásticas, al igual que ocurre con la literatura, el cine o el cada vez más moribundo teatro.

El arte burgués, con careta o sin ella, adolece de una grave enfermedad y camina hacia su desaparición.

En medio de este panorama, la mayoría de los artistas y literatos se refugian en el intimismo más desolado y lleno de angustia, siendo el desencanto y el pesimismo las musas que los llevan de la mano. El artista se aleja de la realidad de la calle, intenta olvidar lo que día a día ocurre: los sentimientos, los padecimientos y las esperanzas y luchas de los pueblos, aislándose en su torre de egoísmo.

Los mismos que ayer aún cantaban a la esperanza, hoy lo ven todo oscuro y tormentoso sin vislumbrar ninguna salida.

Estos intelectuales y artistas nos quieren hacer pasar de matute su micromundo y desengaño como la realidad que asola a toda la humanidad.

Pero ¿qué ocurre realmente?, ¿no existen ya causas justas por las que luchar y partir una lanza?, ¿no hay injusticias que denunciar ni pueblos a los que cantar por el heroísmo de su resistencia?, ¿se acabaron esos grandes temas que movieron plumas como la de un Cervantes, un Maiakovski, o pinceles como los de Goya, Siqueiros, Daumier y tantos y tantos otros?

Basta echar una mirada a la prensa diaria para convencernos que más bien han aumentado.

Entonces, lo que debe ocurrir es que esos artistas e intelectuales se han acobardado e, incapaces de adoptar una postura de compromiso con su época, se han atrincherado tras la manoseada gran duda a la que han elevado a escaños filosóficos, convirtiéndose en unos seguidistas de las cambiantes modas del momento; a pintar o escribir por encargo y, sobre todo, a agradar a los que detentan el poder buscando su favor y la recompensa correspondiente.

La verdad es que esta caterva de oportunistas jamás creyeron en el pueblo, y si alguna vez pareció que estaban a su lado, se trataba sólo de que por aquellos años vestía llevar el disfraz de revolucionario y antifascista, pero hoy, con todo lo que ha ocurrido en nuestro país, tras la muerte del dictador y la defenestración de las efímeras esperanzas que todos ellos pusieron en el llamado cambio, o bien cínicamente se han apoltronado al lado del poder recogiendo las migajas que les han querido pagar por su venta, o han sido barridos y, ante el hundimiento de su mundo burgués que indudablemente ya no tiene ninguna salida, han caído en el pesimismo más mortal.

Por fortuna, y no podría ser de otra forma, no todos han terminado en esa infecta charca y, valiente minoría siguen sacando a la luz lo que las leyes establecidas pretenden ocultar, denunciando los crímenes y abusos del poder.

Por otro lado tenemos a una sana juventud que no pasa de nada y que cada vez muestra mayor disconformidad y rebeldía contra el mundo que le pretenden imponer.

No cabe duda quede ahí saldrán -están surgiendo ya- los artistas e intelectuales comprometidos con su época y su gente.

Ladinamente, los que más atados y faltos de libertad están por su compromiso con lo establecido, tachan de seguidistas a los que libremente escogen el camino de la rebeldía y la denuncia. Ellos, que escriben y pintan al dictado, acusan de no ser libres a los que con total albedrío se han puesto al lado de su pueblo. Los que han sacralizado el más engañoso intimismo y la duda permanente, tachan de panfletarios a los que defienden una idea y tienen la osadía de exponerla sin cortapisas.

Hay que tener en cuenta una cosa, que el que pinta para sí mismo no hace arte, al igual que no lo es el adaptarse a las modas del momento o pintar para agradar a los poderosos, ensalzando las leyes y costumbres establecidas. Eso no es arte, es simplemente trabajo mercenario, encubierto por una vacía palabrería de un hermetismo tal que impida ver su engaño y ramplonería. No puede tener valor artístico la obra de la que el propio artista dice que sólo puede entenderla él y algunos exquisitos especializados en la materia.

Para comprender una obra artística es totalmente falso que haya que tener conocimientos pictóricos o estar iniciado en la técnica, esas cosas te las puede explicar cualquier guía de museo y no es ni con mucho lo más importante de una obra.

Una parte fundamental de la obra de arte es el espectador, pues a él en definitiva está dirigida. Y el momento cumbre de la misma es cuando se enfrenta a él, cuando se produce la comunicación. Tiene muchísimo más valor la vivencia comunicativa espectador-obra que cualquier efímera búsqueda de un lenguaje capaz de transmitir con fuerza la idea que pretende expresar y hacer llegar al espectador. Está claro que éste no debe ser sólo un elemento contemplativo, sino por el contrario debe adoptar una postura indagadora exigente y de participación activa.

Cada espectador tiene su propia vivencia, sus propios problemas y experiencia, así que habrá muchas formas de ver la obra de arte. La clase social a la que pertenece influirá de manera definitiva en su punto de vista.

Recuerdo que cuando allá por los años sesenta dirigía el grupo de Teatro Quimera, en Cádiz, nos ocurrían con las representaciones cosas muy significativas y contradictorias, según el lugar donde representábamos.

Con Una libra de carne, de Cuzzani, recibí la siguiente opinión de un grupo perteneciente a la pequeña burguesía: Lo que has hecho es un panfleto, se entiende toda. Se entiende toda, sí señor, ése era el gran problema. Había que elaborar un lenguaje oscuro y cerrado al que no tuvieran acceso más que las minorías exquisitas. Por el contrario, cuando la obra fue llevada a los barrios de la ciudad, la representación produjo rápidamente el que al final de la obra y al iniciarse el coloquio surgieran una serie de opiniones, no sobre la obra en sí, sino sobre problemas candentes y del momento que padecían los habitantes de aquella zona y que nuestra representación había hecho recordar y sacar a la luz.

Para mí ésa es la meta fundamental de toda obra artística, su gran riqueza, la de ser capaz de producir en el espectador una conmoción y dar lugar a esas mil y una interpretaciones que posiblemente en principio y conscientemente el artista no se propuso, pero que en el encuentro espectador-obra de arte nacen, dando un nuevo impulso a la obra y enriqueciendo al artista con ella.

La originalidad es otra palabreja que se estima mucho en esos mundillos de excelsos artistas. Pero el artista no es ningún ser privilegiado que se saca las ideas como por arte de magia de su cabeza, no le vienen por inspiración de ningún espíritu santo. El artista se nutre de toda la experiencia anterior a él, de los hechos que ocurren a su alrededor, no inventa nada, sino que sólo se limita a reflejar lo que hay en su entorno, dándole su propia interpretación.

Hay que rechazar tajantemente la falsa idea del artista como un hombre por encima de los demás y del que milagrosamente nace la genialidad. Grandes y comprometidos artistas han sido Goya, que supo trasladar al cartón y al lienzo la crónica de su tiempo y tuvo la valentía de denunciar y satirizar a los detentadores del poder, o Daumier que fustigó bravamente la corrupción y las lacras de una sociedad caduca, poniéndose al servicio de su pueblo. Y más cercano a nosotros, Helios Gómez, militante comunista que durante la Guerra Nacional Revolucionaria del 36 al 39 tuvo que hacer un arte de urgencia entroncado con el momento histórico por el que atravesaba nuestro pueblo.

Ese arte de urgencia sigue siendo necesario aquí y ahora. No es nada nuevo, ¿qué otra cosa eran, si no, las sangrantes caricaturas y denuncias de Grosz, Jossot y tantos otros? En la actualidad, con la necesidad de llegar a miles de sitios a la vez y la posibilidad de poderlo conseguir, gracias a los medios que la tecnología pone en nuestras manos, la llamada obra única queda relegada al olvido, adquiriendo carta de naturaleza la multiplicación de la obra artística, y esto no va en demérito de la misma, sino por el contrario que ésta se conozca por miles de personas, acabando con la egoísta y arcaica costumbre del cuadro para contemplar sólo por unos pocos de agraciados que se apropiaban de ella debido a su posición económica.

La obra de arte salta a la calle y toma partido; el cartel, la prensa independiente, la revolucionaria, son algunas de las muchas plataformas desde las que puede lanzar su grito de denuncia y de esperanza. La juventud rebelde crea sus propios órganos para contrarrestar la información tendenciosa y oficialista: los fanzines, las radios libres, ahí también hay un hueco para el artista. El arte abandona los palacios dejando de ser patrimonio de cuatro elegidos para lanzarse a los barrios populares y ser de todos.

Mis dibujos están hechos desde esa perspectiva y ese compromiso. Compromiso con mi clase, con mi gente. Esas son las únicas ataduras, libremente elegidas, que tengo.

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miércoles, 19 de junio de 2013

Todos los artículos de Olarieta

Son 108 en total. Creo que están todos los que hay publicados por internet. Si alguien cree que ya dispone de todos habiéndose descargado un paquete de ellos de otro sitio web, se equivoca, puesto que dicha recopilación la llevé a cabo yo. Por lo tanto, esta es la más completa y aquí la dejo a vuestra disposición. 

Para descargar en formato pdf:

https://mega.co.nz/#F!ScBDza7a!PxqW90W3TYE1QxVET_qIHg

Se pueden descargar uno a uno, haciendo doble click sobre cada artículo, o bien todos en formato zip, pulsando con el botón derecho sobre esta carpeta situada al margen izquierdo de la ventana y eligiendo la opción de Descargar como ZIP.





Lo específico de Juan Manuel Olarieta Alberdi -siempre pone en sus trabajos el apellido de su madre, una hermosa mujer de una energía fascinante- es su constancia e infinita capacidad de trabajo. A eso hay que sumarle la unión y unidad entre lo que es la teoría y la práctica. No hace ni dos años estuvo en la cárcel (y no por primera vez). Que estés o acabes en las cárceles españolas no demuestra per se  una ley matemática ni consagra una verdad revelada, pero sí es significativo, sobre todo cuando el enemigo de clase te ningunea y apenas hace alarde de su “triunfo”. No por desprecio, sino por no dar pábulo y propaganda. No se sacraliza tanto una línea política determinada y es por ello que acabas en los makos, sino porque apuntas al glacis del modo de producción capitalista y la manera de destruirlo que el Estado capitalista te considera un enemigo y te tiene siempre en el punto de mira. Por esto, como decía el otro, en la cárcel, aunque no siempre, afortunadamente, acaban siempre los mismos y no los charlatanes. Como diría Stalin, ese temible “ogro”, si el idioma fuera una fuerza productiva, los charlatanes de feria en el -y esto es de Blasco Ibáñez- “charlamentarismo español” serían millonarios. Este hombre -Juanma para los amigos- que, por su enorme talento, y como abogado licenciado en la jesuítica Universidad de Deusto, vívero de la burguesía vasca y española, podría haberse dedicado a esquilmar los bolsillos de los burgueses adinerados gestionando sus litigios, pleitos y pufos interclasistas para enriquecerse él y darse la gran vida, tal como la entiende la molicie burguesa, ha pasado hambre (un tío que disfruta comiendo y jamás engorda, por cierto) y dormido en las calles de Madrid y París. Ser comunista, esa “rara avis” como lo es él, no es sencillo ni un deporte ni una moda. Tiene muchos sinsabores e incomprensiones que afectan, a veces, a lo más íntimo de la persona, incluido lo afectivo, pero no necesariamente. No es un plato de gusto. Pero estoy seguro que, lo que ya para algunos correligionarios tiene muchísimo mérito, él le quita importancia. A algunos nos preocupaba su despreocupación de sí mismo. Cómo no, tiene su corazoncito pero sólo un objetivo: contribuir a organizar la Revolución, esa “utopía”. Hay quien se pasa la vida “discutiéndola”. No es su caso. ¿Cabezonería? Tal vez, pero bendita recalcitrancia.

Personalmente siempre le he tenido por un genio en el sentido renacentista de la palabra. Juanma, ducho en marxismo, pega a todos los “palos”, desde la ciencia, la economía política (también estudió Económicas en Bilbao) -porque se dice “economía política” y no “economía” a secas-, la filosofía, pasando por el cálculo infinitesimal (de Engels) o, últimamente, la genética (ha escrito recientemente un trabajo rehabilitador del defenestrado Lysenko, objeto de mofa y pinpanpúm de la biología burguesa y la que pasa por no ser burguesa, o sea, “izquierdista”) hasta... el fútbol. Porque, sépase, lejos del clásico intelectual torremarfileño que abomina de los prosaicos divertimentos para las masas -opio para la chusma-, gusta del fútbol y, lo más osado, se atreve a plantear tácticas en esa teatralización de la guerra que es el fútbol. Al ajedrez jugábamos alguna partida en la demolida cárcel de Carabanchel, pero no diré quién ganaba.

Alguna vez le he dicho, en un jijijajá, que el marxismo -su pasión- se le está quedando pequeño. Le llegué a decir -con mi soma más mefistotélica que maquiavélica- que acabará investigando los tebeos que leía Marx en su infancia.

Más cosas diría de Juanma, pero sólo mencionaré una: no hay peligro de que Olarieta cree una “escuela olarietista” que vea el marxismo de una determinada manera y contribuya a los “diferentes marxismos” y sus “distintas lecturas”. ¿Es, entonces, el marxismo un dogma, una especie de “religión”, como dicen los más babosos? Si así fuera, habría Sumos Sacerdotes, profetas y predicadores, pero, de los que yo conozco, no salen en la tele y acaban con sus huesos, las más de las veces, de mala manera. Olarieta no es un autodidacta. Olarieta es marxista-leninista y, por descontado, materialista dialéctico, si sabemos realmente lo que significa este modo de analizar la Historia... y hacerla.

No creo haber hecho una hagiografía de Juanma Olarieta, más bien creo haberme quedado corto. Un hombre que jamás ha hecho una alharaca ni buscó hueco en el supermercado de las ideologías. Sólo le vi en ambones populares dirigiéndose a la clase obrera. Un tipo incorruptible e incorregible. De los imprescindibles.
Prólogo de Jon Odriozola a Las leyes de represión del anarquismo a finales del siglo XIX

domingo, 16 de junio de 2013

En Chechenia el problema fundamental es el imperialismo

Alguien con el seudónimo de I. Larrea ha publicado (*) un artículo en euskara sobre Chechenia (Txetxenia, herri madarikatu hori, Chechenia, ese pueblo maldito) que, con la excusa de la opresión nacional, se arroja a los brazos del imperialismo, lo cual viene siendo algo característico de ciertas corrientes independentistas en Euskadi, Catalunya y Galicia desde la caída de la URSS, por lo menos.

La difusión que tienen artículos como éste, reproducidos por numerosas páginas, supuestamente de izquierda, demuestra la facilidad con la que el imperialismo justifica sus crímenes y por ello merecen una crítica a la altura, no sólo del artículo sino de los medios y grupos que lo difunden.

Aquí vamos a suponer su buena fe, es decir, vamos a escribir como si pensáramos que, simplemente, están equivocados, cuando lo cierto es que en nuestro fuero interno estamos convencidos de que no son más que altavoces del imperialismo. Larrea cree que hay alguna clase de divergencia entre dos puntos de vista “en el campo de la izquierda” y pretende unir esos dos puntos de vista de “una manera integral”.

No hay más que un único punto de vista. Nosotros sólo hablamos de la lucha contra el imperialismo y consideramos que ellos no forman parte de esa lucha sino del propio imperialismo. Aunque por pura cortesía les concedamos el beneficio de la duda, deben tener presente que no discutimos con ellos sino que estamos en su contra. Con el imperialismo no se discute sino que se combate.

Dichas corrientes se defienden afirmando que quienes nos oponemos al terrorismo de los grupos fundamentalistas chechenos y a su política de alineamiento a favor del imperialismo, somos unos “alucinados” que consideramos que la Rusia actual es la “reencarnación” de la vieja URSS e incluso que Rusia se enfrenta al imperialismo, el cual es el enemigo principal y otras concepciones parecidas. Se equivocan otra vez: somos nosotros quienes venimos diciendo que la URSS desapareció hace mucho tiempo, más del que ellos suponen y, además, no creemos en la reencarnación.

En Chechenia el problema fundamental es el imperialismo, no el fundamentalismo, ni el tráfico de drogas, que no son más que sus consecuencias, como sabemos al menos desde el asunto Irán-contra. El problema es que quienes difunden ese tipo de textos no entienden el imperialismo de la misma manera en la que lo entendemos los leninistas. Por ello mismo, tampoco encajan la opresión nacional dentro del imperialismo, como hacemos los leninistas.

Al no entender lo que es el imperialismo, tampoco entienden lo que es el nazismo, por lo que ingenuamente Larrea dice cosas como que durante la II Guerra Mundial “el Gobierno rebelde checheno pide a la población que dé la bienvenida a los nazis si estos se comprometen a respetar la independencia chechena”. Es realmente asombroso que en plena etapa de expansión a sangre y fuego alguien sea capaz de imaginar que los nazis fueran capaces de respetar la “independencia” de ningún país. ¿Es sólo ingenuidad por su parte o algo peor?

Aquellos nazis acababan de pisotear un pacto de no agresión con la URSS y aún existían sobre la faz de la tierra incautos dispuestos de seguir firmando pactos parecidos con ellos. ¿Quiénes eran esos “incautos”? Nada más y nada menos que esos que Larrea califica de gobierno “rebelde”, un adjetivo que hay que matizar porque su “rebeldía” se dirigía contra el imperialismo sino contra la URSS o, dicho de otra forma, que no era otra cosa que un títere del imperialismo y que todo lo demás es consecuencia de eso, hasta el punto de que, como no podía ser de otra forma, estaba dispuesto a firmar un tratado con sus padrinos nazis para cobijarse bajo su tutela. Es a eso a lo que algunos llaman “independencia”.

Naturalmente, todos los demás decimos: estamos en contra de eso que llamáis “independencia” y para evitar vuestras ingenuidades os aclaramos el asunto un poco más: no es que estemos en contra de la independencia de Chechenia, ni ahora ni antes. Es más, a nosotros nos viene muy bien hablar de independencia para demostraros que sois precisamente vosotros los que no estáis a favor de ella sino de cambiar de amo, que es la pretensión ingenua de todos los esclavos: piensan que hay otro negrero mejor que el que ahora les fustiga con su látigo.

Dado que hay varios imperialismos, Larrea pregunta, otra vez con la misma ingenuidad: “¿Cuántos imperialismos hay?”, y se responde a sí mismo: “Tantos como naciones oprimidas”, lo cual confirma la raíz de su error. No se puede hacer de la opresión nacional el motor de la historia, es decir, analizarlo todo desde el punto de vista nacional y, en particular, el imperialismo no se define por la opresión nacional sino al revés, la opresión nacional es consecuencia del imperialismo y, por lo tanto, para resolver la cuestión nacional hay que luchar contra el imperialismo, lo cual a su vez exige saber lo que es el imperialismo, en singular: no hay varios imperialismos sino un único imperialismo que, según Lenin, es la fase superior del capitalismo y se caracteriza, entre otras cosas, porque varias grandes potencias se disputan la hegemonía.

Lo característico del imperialismo no es, pues, la hegemonía de una potencia sino el hecho de que las grandes potencias rivalizan por ella, se la disputan y una de las maneras de hacerlo ha sido siempre la instrumentalización de la opresión nacional.

Ahora bien, para reconocer esa circunstancia, que conocemos desde que Marx y Engels lo denunciaron en 1849, hay que entender que no se puede convertir la cuestión nacional en algo absoluto porque siglo y medio de lucha de clases demuestra que las pequeñas naciones han sido históricamente utilizadas como forma de dominación y expansión de las grandes potencias, lo cual se intensificó desde la entrada del capitalismo en su fase imperialista, es decir, hacia 1900.

No se acaba con la esclavitud buscando un patrono que pegue menos, ni con la explotación con uno que pague más. La liberación nacional, en Chechenia y en Euskadi, no puede tener como objetivo cambiar de bando, aliarse con unos imperialistas para oponerse a los otros sino acabar con ellos.

Una vez que se entiende la opresión nacional como una (no la única, ni la principal) de las consecuencias del imperialismo, las demás preguntas de Larrea se responden por sí mismas. No sólo porque no todos los movimientos de liberación nacional son idénticos, sino porque algunos ellos forman parte del mismo imperialismo. Entonces los leninistas no podemos proceder, como Larrea, metiendo en el mismo paquete a todos los movimientos islamistas (Palestina, Afganistán, Líbano) porque ni el islamismo ni la liberación nacional son nada en sí mismos, al margen de las clases y de la lucha de clases.

El punto de vista de la clase obrera no es otro que el punto de vista de la lucha contra el imperialismo, el cual nos impide confundir a los imperialistas con los antiimperialistas, es decir, que en Chechenia no hay ninguna lucha contra el imperialismo. Los grupos de criminales chechenos son uno de los tentáculos del imperialismo estadounidense.

A quienes se prestaban a los manejos del zarismo en Europa central, Lenin los calificaba como “puestos de avanzada” del zarismo. A quienes se prestan hoy a los manejos del imperialismo en el Cáucaso hay que calificarlos, pues, como “puestos de avanzada” del imperialismo, es decir, como una parte del mismo imperialismo, no como algo contrario a él.

(*) https://borrokagaraia.wordpress.com/2013/06/10/txetxenia-herri-madarikatu-hori/

domingo, 9 de junio de 2013

El Pollo del Pinar tenía enchufe en la Audiencia Nacional

Juan Manuel Olarieta

Eligio Hernández, alias "El Pollo del Pinar", fue magistrado, delegado del Gobierno en Canarias y fiscal general del Estado, entre otras muchas cosas. Actualmente es abogado en ejercicio.

Cuando los crímenes de los GAL llegaron a los tribunales, en 1992 el PSOE le nombró fiscal general para que intentara tapar la podredumbre de aquel asunto. Sólo hubo un "pequeño problema", el primero de dos "pequeños problemas" y es que para ser fiscal general del Estado son necesarios 15 años de ejercicio. "El Pollo del Pinar" no tenía ese currículo, así que su nombramiento era ileGAL.

Pero no fue sólo una ileGALidad cometida por el gobierno. Resulta que en abril de 1992 el Consejo General del Poder Judicial dijo que aquel nombramiento ileGAL era en realidad plenamente leGAL.

En este país, ¿a quién le importa la leGALidad? El caso es que la tarea del fiscal general del Estado es precisamente la de velar por el cumplimiento de la leGALidad, o sea, que pusieron al zorro a cuidar de las gallinas y también de los "Pollos". Aquí desde 1936 todo es ileGAL.

"El Pollo del Pinar" mantiene extraordinarias relaciones con la prensa colonial de las islas. En 2012 en una entrevista en el periódico La Provincia dijo que cuando fue delegado del Gobierno en Canarias se convirtió en el artífice del regreso de Antonio Cubillo desde Argel.
Como buen protagonista de casi todo, en aquella entrevista “El Pollo” hablaba en primera persona: “Yo le pedí luz verde [a Barrionuevo] y me la dieron”.

No obstante, el delegado reconoció que hubo otro "pequeño problema judicial" que pudo solucionar gracias a sus enchufes en la Audiencia Nacional, donde había ejercido como magistrado:

“Me fui a Madrid y se lo pedí a Barrionuevo, que era ministro del Interior. Él, delante de mí, llamó al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, porque había una causa en el Juzgado de Instrucción número 1 central contra Cubillo, en la cual tenía decretada la prisión. Si venía, había que meterlo en la cárcel y eso había que evitarlo”.

El fiscal se oponía a levantar la orden de prisión que había contra Cubillo, así que el delegado del Gobierno pidió permiso a Barrionuevo para operar por su cuenta: “Yo le pedí que me diera luz verde para tomar la iniciativa por mi cuenta. Y me la dio. Inmediatamente, crucé la calle Génova y me fui a ver al juez de instrucción del Juzgado número 1 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, que había sido compañero mío. Él sacó el sumario, que estaba perdido en las estanterías... y me dijo que se le podía poner en libertad con una fianza de 300.000 pesetas”.

Luego la periodista le hace una pregunta clave: ¿Por qué era la causa que se seguía contra Cubillo en la Audiencia Nacional? "El Pollo" responde: “Por una de las bombas que pusieron. Estaba procesado por inductor, pero los autores materiales habían sido absueltos. No tenía sentido”.

Pues a Manuel Pérez le ha ocurrido lo mismo: está condenado a 17 años de cárcel como inductor de la colocación de unas bombas en las que tampoco aparecen los autores materiales.

¿No habrá algún lector que conozca a un delegado del gobierno con enchufe en la Audiencia Nacional para hacer lo mismo? A ser posible que rebaje la fianza de 300.000 pesetas a unos 2.000 euros, o así. Que se ponga en contacto con su abogado lo más rápidamente posible. Es un poco urgente porque el Tribunal Supremo no ha admitido el recurso contra la sentencia de la Audiencia Nacional que le condenó por lo mismo por lo que otros nunca llegaron ni a sentarse en el banquillo de los acusados.