lunes, 1 de diciembre de 2014

'Hay que evitar que el sistema político salte por los aires'

Durante un desayuno informativo organizado por el Foro de la Nueva Comunicación celebrado en Madrid el director de El Mundo, Casimiro García-Abadillo, ha dicho que la "arquitectura del sistema, que es la Constitución, está agotada" y ha reclamado que los dos grandes partidos lleven a cabo reformas "esenciales" que impidan que "el sistema político salte por los aires".

"Si Carrillo y Fraga se pusieron de acuerdo, los ciudadanos tenemos derecho a exigir" que los dos grandes partidos "se pongan de acuerdo en lo esencial", que es una reforma de la Constitución para evitar la ruptura. García-Abadillo pidió una Segunda Transición para evitar la llegada de una Tercera República. "El escenario de la no reforma es infinitamente peor" para el futuro del país, añadió. Especial relevancia tiene, para él, una respuesta política al encaje de Cataluña dentro de España.

España está cambiando, estamos en un momento histórico y "los que no se adapten al cambio, serán arrollados". García-Abadillo se refirió a Podemos, un "partido nuevo con ideas viejas" que nació en un contexto en el que primaban -y priman- la crisis, la desigualdad y la corrupción. Según el periodista, esa desafección ciudadana que, en el resto de España, se ha traducido en apoyos al partido de Pablo Iglesias, en Cataluña, ha sido canalizada por el independentismo.

El director de El Mundo dijo que el diario aspira a pilotar la Segunda Transición que, lo mismo que la primera, tiene sus límites, que son intocables. Lo que calificó como "líneas rojas" son tres: la sagrada unidad de España, la monarquía fascista y la separación de poderes.

Es normal que García-Abadillo defienda a la monarquía. Como bien ha escrito Pedro J.Ramírez, la Casa Real está detrás de su nombramiento al frente del diario en sustitución de Ramírez. Ahí empezó esa transición, o una parte de ella, al menos, un cambio cosmético para que el diario no naufrague y el Estado tampoco.

En el caso Pujol, del que El Mundo se apunta la primicia, en realidad fue iniciado por El Confidencial. Es verdad que El Mundo ya tenía la noticia, pero García-Abadillo decidió guardarla en un cajón. Luego en cualquier tertulia hablará de la lucha contra la corrupción...

Pero hasta a un mequetrefe como García-Abadillo hay que reconocerle algo: tuvo que admitir el cúmulo de estupideces que, al servicio de Aznar y el PP, estuvieron largando él y su periódico durante meses sobre los atentados de Atocha. Todo, una vez más, para tapar las verdaderas responsabilidades por lo sucedido: “La labor de los servicios secretos (que se sirvieron de algún abogado y de ciertos miembros de las fuerzas de seguridad) fue crucial para hacer que los que buscábamos honestamente la verdad, pareciéramos una pandilla de iluminados”, escribió.

Los que como García Abadillo y El Mundo no son otra cosa que altavoces de los servicios secretos dan verdadera pena. Por eso no podemos tomarnos en serio que un personal tan lamentable tenga la pretensión de pilotar la nueva transición. ¿No será que quienes quieren volver a pilotarla son los servicios secretos, los informantes de García-Abadillo, que ya tienen experiencia en esas lides?

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