viernes, 25 de diciembre de 2015

Turquía se ha convertido en motivo de preocupación también para China

En Oriente Medio el gobierno de Pekín ha venido manteniendo hasta ahora una política de equidistancia, conservando buenos lazos tanto con Arabia saudí, como Qatar, Turquía o Rusia, aunque en la guerra de Siria su posición está claramente alineada con Rusia desde el principio.

Sin embargo, en los últimos meses la preocupación de los medios de comunicación chinos por Turquía ha crecido, lo que indica que algo empieza a cambiar y que China se está viendo entre la espada y la pared por asuntos que le conciernen de una manera más directa.

El idilio chino empezó a estropearse el año pasado, cuando el actual Primer Ministro turco, Ahmet Davutoglu, que entonces era ministro de Asuntos Exteriores, calificó de “ilegal” la detención de 400 uigures chinos en Tailandia.

Los chinos interpretaron aquellas declaraciones de la única manera posible: como un apoyo decidido de Turquía a los yihadistas chinos, que sería más de lo mismo, a saber, consecuencia lógica del apoyo turco al Califato Islámico en Siria.

A lo largo de este año se han sucedido algaradas fascistas en muchas ciudades turcas, organizadas por los “Lobos Grises”. Aunque en ellas los fascistas han atacado -sobre todo- los establecimientos y negocios kurdos, los chinos también han sido víctimas importantes de ellos, y de nuevo ha quedado en evidencia la complicidad del gobierno de Erdogan, que es la misma con los fascistas que con los yihadistas.

Los “Lobos Grises”, una prolongación de los servicios secretos turcos, han agredido a turistas chinos y quemaron una bandera delante de la embajada de China en Ankara. Sus ataques han llegado hasta Bangkok, la capital de Tailandia, donde también atacaron a un grupo de turistas chinos en plena calle.

Desde la redada contra los uigures en Tailandia, la policía china ha estrechado su colaboración con la tailandesa y ha puesto sobre la mesa algunos datos significativos, como la complicidad de la embajada de Turquía en Bangkok con los yihadistas, a los que entregó pasaportes y billetes de avión a Estambul para que combatieran en Siria en las filas del Califato Islámico.

Hasta octubre la policía china ha detenido a 109 yihadistas uigures que regresaban de la guerra de Siria, así como a 20 turcos que reclutaban yihadistas entre los musulmanes chinos.

En las detenciones han intervenido 653 pasaportes en blanco expedidos por Turquía y 200 peticiones de visado de entrada de la embajada de Turquía en Bangkok.

Los chinos no parecen dispuestos a tolerar que Turquía organice en Xinjiang algo parecido a lo que ha organizado en Siria, con la diferencia de que en este caso están por medio los “Lobos Grises” para quienes los uigures son compatriotas.

Fuente: За Турцией теперь «присматривает» и Китай, http://www.vz.ru/opinions/2015/12/22/785345.html

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