lunes, 4 de enero de 2016

La Unión Europea enseña a robar a los bandidos kosovares

Hashim Thaci
En Kosovo la Unión Europea ha puesto al aparato represivo del nuevo Estado bajo su tutela, en especial a la policía, la fiscalía y los jueces. La coartada es un proyecto, llamado Eulex, para enseñar a los “independentistas” kosovares, como si fueran niños de parvulario, las maneras de luchar contra la corrupción, la impunidad y la criminalidad porque ellos no saben hacerlo por sí mismos. Es como enseñar a los bandidos la mejor manera de robar.

Todo empezó a finales de octubre de 2014 cuando el diario albanófono Koha Ditore, de Pristina, la capital de Kosovo, publicó los documentos de Eulex en los que se demuestran las relaciones mafiosas de la misión de la Unión Europea con los bandidos y políticos kosovares.

Una fiscal británica, Maria Bamieh, fue suspendida de sus funciones por acusar a la jefa de la fiscalía europea de encubrir la corrupción y a otros fiscales de obstaculizar una investigación interna sobre el asunto.

Al juez italiano Francesco Florit le acusa de cobrar 300.000 euros por absolver a tres pistoleros locales que, al mismo tiempo, ejercían como policías de una unidad especial del nuevo protectorado kosovar. Cuando sólo fue liberado uno de ellos, las familias de los otros dos se sintieron agraviadas por el juez, que luego regresó a Italia, y contaron el chanchullo a la prensa.

La justificación para expedientar a la fiscal británica fue por denunciar las corruptelas de la Unión Europea a la prensa local, lo que ella ha desmentido, aunque ha confirmado que los documentos publicados son ciertos, añadiendo además que es víctima de un acoso continuo desde que investiga las prácticas corruptas de los funcionarios europeos de Eulex en Kosovo que, por lo demás, están siendo ignoradas, por lo que continúan las mismas prácticas con total impunidad.

La misión Eulex depende del Servicio de Acción Exterior que dirigía Catherine Ashton y la fiscal británica afirma que sus investigaciones están siendo obstaculizadas, especialmente las referentes a las privatizaciones de empresas con las que se están enriqueciendo los políticos y bandidos kosovares. Incluso ha asegurado que recibe amenazas de muerte por parte de los funcionarios europeos de Eulex.

La prensa serbia airea estos asuntos con grandes titulares, afirma que sólo son la punta del iceberg y que mediante la corrupción la Unión Europea promueve la “independencia” de Kosovo.

En particular en Belgrado denuncian el encarcelamiento de Oliver Ivanovic, un dirigente político del norte de Kosovo acusado de crímenes de guerra a pesar de que se sabe que las pruebas aportadas por Eulex han sido falsificadas.

Por el contrario, los verdaderos criminales de guerra de UÇK (Ejército de Liberación de Kosovo) siguen campando a sus anchas en las más altas instancias del nuevo Estado, que la Unión Europea ha puesto a sus pies.

Algunos de ellos han sido juzgado y absueltos por falta de pruebas, ya que delante de las narices de los funcionarios de Eulex los testigos fueron coaccionados para que no declararan y más de un expediente se arrojó a la papelera.

Los pistoleros de la UÇK no sólo han sido liberados por Eulex de las acusaciones de crímenes de guerra, sino también de corrupción y otros delitos de tipo común. En varios casos los policías, fiscales y jueces europeos de la misión Eulex han recibido suculentas mordidas por emitir fallos absolutorios, ocultar pruebas e impedir la declaraciones de testigos. Como bien dice el periódico Politika de Belgrado, en lugar de llevar a Kosovo las leyes vigentes en Europa, Eulex se ha adaptado plenamente al estilo mafioso local.

Tras las denuncias de la fiscal británica, hay una investigación europea abierta sobre Eulex desde 2013 que no parece que se vaya a cerrar nunca. La referida fiscal la califica como una “farsa” y una “mentira completa”.

Por su parte, desde Italia el juez Florit clama por su inocencia y dice que la investigación de la Unión Europea no le concierne a él.

Presionada por algunos diputados europeos, de esos que se rasgan las vestiduras (“esto no puede estar pasando en Europa”), la nueva jefa del Servicio de Acción Exterior, Federica Mogherini, ha anunciado la apertura de una investigación independiente sobre las acusaciones de la fiscal británica.

Dos semanas más tarde, el mediador de la Unión Europea, Emily O’Reilly, abría otra investigación más, mientras los jueces italianos y kosovares hacían lo mismo por su cuenta.

No hay nada mejor que la confusión en un Estado que ha hecho de la confusión su manera de vivir “independiente”. No será por falta de tribunales que el asunto no se aclara. En julio de 2014 la ONU creó el Tribunal que debe investigar los crímenes de UÇK, cuando el crimen es la propia “independencia” de Kosovo.

Que ese tipo de investigaciones internacionales se abran y se cierren depende del hedor que desprendan los cadáveres a los que se creía enterrados hace tiempo. El Tribunal de la ONU se abrió por la denuncia de Dick Marty, un senador suizo, al Consejo de Europa en 2010 en el que relataba crímenes tales como el tráfico de órganos de presos, especialmente serbios, durante la guerra de la “independencia” de Kosovo. Los responsables de esos crímenes, dice el senador suizo, son los actuales dirigentes políticos de Kosovo, entre los que destaca el antiguo Primer Ministro, Hashim Thaci, que pasó de dirigir la mafia UÇK a dirigir el gobierno del nuevo protectorado balcánico.

Aún contando con la mejores intenciones, la tarea de Eulex y esos tribunales internacionales es imposible porque los dirigentes de UÇK y los actuales políticos kosovares no son otra cosa que peones, los pistoleros a sueldo de los imperialistas, que son los verdaderos jefes y los instigadores de Kosovo, un protectorado nacido por y para el crimen.

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