lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Ha intervenido la CIA en el asesinato del embajador ruso en Turquía?

Michael Morell, gran padrino de la CIA
Seis días antes del asesinato del embajador ruso en Turquía, uno de los jefes adjuntos de la CIA, Michael Morell, que en dos ocasiones ha asumido la dirección de la central de espionaje, apeló a la Casa Blanca a responder a las “injerencias” rusas en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

En realidad, la CIA viene acusando a Rusia de todos los reveses que los imperialistas vienen padeciendo últimamente, incluido el Brexit, orquestando una gran campaña propagandística en todo el mundo a través de sus fieles en los medios de comunicación.

A mediados de agosto ya comentamos unas declaraciones de Morell en una entrada que titulamos así precisamente: ‘Estados Unidos debería asesinar a los rusos e iraníes en Siria de forma encubierta’.

Morell, un tipo enfermizo que había confiado en la elección de Clinton, nunca ha ocultado el interés de la CIA por “castigar” al Kremlin por enfrentarse a Estados Unidos “en Asia oriental”, donde sus planes se han hundido a causa, entre otras, de la defección de un país, como Filipinas, que hasta ahora era un vasallo dócil del imperialismo

Por segunda vez, el 13 de diciembre Morell no ocultó los planes criminales de la CIA en un discurso en el Atlantic Council: “Nuestra respuesta disuasiva a Moscú deberá contener dos características: debe ser clara y sin ambigüedad y, además, deberá ser dolorosa para Putin. A Obama le corresponde infligir esa respuesta a los rusos. Tengo miedo de que nuestra respuesta no llegue a tiempo porque estamos en un periodo de transición. Sobre todo no quiero que la experiencia del USS Cole y la explosión que le alcanzó se desvíe. El traspaso de poderes entre Bush y Clinton nos impidió responder a ese ataque”.

Es sabido que el autor de los disparos contra el embajador Karlov era un policía depurado por su pertenencia a la red Gülen, a la que el gobierno turco imputa tanto el golpe de Estado del verano como este crimen. Todo apunta en esa dirección y, como ya hemos dicho varias veces a lo largo de este año, hablar de Gülen es hablar de la CIA.

También hemos indicado en otra entrada anterior que en Moscú no se habla de ninguna otra opción que no sea la intervención de la CIA en el asesinato. Ahora, el recuerdo de las declaraciones provocadores de Morell ha echado más leña al fuego. Frantz Klitsevitch, vicepresidente del Comité de Defensa de la Cámara Alta del Parlamento ruso ha aludido a la “posible” implicación de los servicios secretos de los países de la OTAN en el asesinato.

Morell refleja un punto de vista muy extendido en los cenáculos de Washington y se ha sabido que el embajador mantenía un contacto permanente y personal con Putin sobre todos los asuntos concernientes a Oriente Medio. Es, pues, un golpe dirigido contra Putin en persona, además de apuntar también a Erdogan, que está en el punto de mira de la CIA.

En los medios del mundo entero está bastante extendida la opinión de que el crimen ha tratado de entorpecer la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Turquía y Rusia. Es muy ingenuo pensar que un crimen así pueda lograr otra cosa que no sea estrechar aún más esas relaciones.

El asesinato es, más que nada, un aviso de lo que se puede desatar en Turquía, de que a pesar de las depuraciones de Erdogan, los imperialistas aún mantienen importantes posiciones de poder. Al fin y al cabo ellos han sido los únicos amos de Turquía desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta fechas muy recientes.

Más información:
- ‘Estados Unidos debería asesinar a los rusos e iraníes en Siria de forma encubierta’
- Señalan una operación de la OTAN en el asesinato del embajador ruso en Ankara 

No hay comentarios:

Publicar un comentario