domingo, 8 de enero de 2017

China participará en las conversaciones de paz sobre Siria que se celebrarán en Astana

El diplomático chino Xie Xiaoyan
El enviado especial de gobierno chino para Siria, Xie Xiaoyan, ha declarado que su país tomaría parte en las negociaciones de Astana, en Kazajistán, destinadas a lograr la paz en Siria.

Xie Xiaoyan ha realizado sus declaraciones después de entrevistarse con el emisario especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. Las conversaciones comenzarán el 23 de enero y aún no se conoce qué paises ni qué organizaciones ni qué personas participarán en las mismas.

Han quedado fuera Estados Unidos y las principales potencias imperialistas, por primera vez en la historia, un viraje sorprendente teniendo en cuenta la trascendencia mundial de todo lo que concierne a Oriente Medio. En lo que a Europa concierne, ni están ni se les espera a dos de los más países más repugnantes en la agresión que ha padecido Siria: Gran Bretaña y Francia.

Queda por comprobar el papel de la ONU, aunque el embajador ruso en dicho organismo internacional, Vitali Churkin, manifestó que Rusia no pretende marginar ni duplicar a Staffan de Mistura, a pesar de la parcialidad y la torpeza que ha venido poniendo de manifiesto desde su nombramiento.

La última de ellas consistió en convocar una reunión en Ginebra el 8 de febrero entre el gobierno sirio y la oposición, mientras que los primeros contactos en Astana comenzarán la semana que viene.

A finales de diciembre Rusia, de acuerdo con Turquía, sometió su plan de paz a la consideración del Consejo de Seguridad.

Hasta el día 23 de enero, inmediatamente después del transpaso de funciones en la Casa Blanca, hay un tenso compás de espera en el que algo tiene que suceder para que los imperialistas no se salgan con la suya. Es el motivo de que nadie haya lanzado las campanas al vuelo porque en Siria puede ocurrir algo, la paz, que no ha ocurrido ni en Afganistán, ni en Irak, ni en Libia, a pesar de los interminables años de guerra.

Es una obviedad constatar que, por primera vez desde el inicio de la guerra en 2011, el gobierno de Damasco se sentará en la mesa en una posición de fuerza; en las mejores condiciones que ha tenido hasta la fecha. Se acabaron las exigencias de sacar a Bashar Al-Assad del gobierno. Se acabaron los ultimatums. Se acabaron las imposiciones.

Ahora la espada de Damocles está del otro lado. Rusia ha dejado bien claro que quien no se siente a la mesa de Astana será equiparado a Al-Qaeda y al Califato Islámico y tratado en consecuencia.

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