sábado, 7 de enero de 2017

Primera sentencia por el juicio en Turquía contra los militares golpistas

Murat Kokak, condenado a cadena perpetua
El jueves un tribunal turco emitió la primera sentencia por el fallido Golpe de Estado del 15 de julio de 2016,  que se saldó con más de 200 víctimas entre civiles y militares. Los jueces condenan a cadena perpetua a dos militares vinculados al clérigo Fetullah Gülen, a quien el gobierno de Ankara señala como cerebro de la asonada.

Uno de los condenados es el comandante de la Gendarmería en la región de Erzurum, el coronel Murat Kocak, a quien Gülen habría prometido un alto cargo militar en esta provincia, de acuerdo con una lista con el nuevo organigrama que pretendían imponer los golpistas y que ha sido aportada como prueba en el juicio.

El otro es el director del Departamento de Orden Público y Operaciones de Erzurum, el general Murat Yilmaz, a quien otro tribunal ha considerado culpable por usar la aplicación de mensajería encriptada ByLock que, según la policía turca, es el medio de comunicación habitual entre la quinta columna gülenista.

En ambos casos, los jueces se han negado a conceder reducciones de la pena por buen comportamiento.

Al día siguiente la Gendarmería turca remitió un informe de 28 páginas a la comisión parlamentaria que investiga el Golpe de Estado en el que relaciona a la quinta columna golpista de Gülen con el PKK y el Califato Islámico, considerando que actúan de mutuo acuerdo para la desestabilización de Turquía.

“Una evaluación de los episodios, muestras de inteligencia, conversaciones de radio y material incautado muestra que miembros del movimiento de Gülen que estuvieron involucrados en el intento de Golpe de Estado viajaron a regiones con la ayuda de miembros del Califato Islámico y del PKK para evitar a las fuerzas turcas”, señala el informe policial.

En colaboración con el Califato Islámico y el PKK, a los que el informe califica como “grupos terroristas”, los miembros de Hizmet, la organización gülenista, lanzaron ataques suicidas y atentados en Turquía en un intento de generar una situación caótica y de conflicto interno, apunta la Gendarmería.

El informe señala que tres ciudadanos turcos en el norte de Irak informaron que miembros del PKK aseguraron que Estados Unidos y la OTAN prometieron a la milicia kurda que Erdogan sería depuesto en el otoño de 2016, y que dimitiría después de ser sometido a una “insurgencia mucho más potente que la de las protestas por el parque Gezi”.

Esta insurgencia, según este supuesto plan, sería iniciada por una coalición formada por la quinta columna gülenista, el PKK y otros grupos.

Por último, el informe asegura que el número de ciberataques desde Estados Unidos crecieron exponencialmente tras la asonada. Antes del golpe solo se registraron 97 ataques estadounidenses, mientras que después de la intentona golpista se registraron más de 4.500 ciberataques contra las instituciones turcas.

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