viernes, 3 de febrero de 2017

Las tropas imperialistas desplazadas a Mali custodian uno de los mayores tesoros mineros del mundo

Al principio nadie supo nunca que existía un país llamado Mali, hasta que se hizo famoso porque era una base de operaciones de Al-Qaeda en el norte de África y porque desde entonces se ha convertido en la diana del turismo militarizado.

Es posible que ahora tampoco nadie conozca que si todo eso ha sido posible no es porque Mali exporte goma arábiga sino porque tiene una caja fuerte repleta de oro blanco, oro negro, gas, diamantes y... últimamente también de litio. Ya es mala suerte atesorar tanta riqueza, que atrae a los chorizos de todo el mundo.

Birimian, una empresa minera australiana, explota dos yacimientos auríferos en Mali, denominados Massigui y Dankassa. De paso inició exploraciones geológicas dentro de otro proyecto, Bougouni, que ha traído malas noticias: bajo 250 kilómetros cuadrados de arena del desierto hay mucho litio, uno de los mayores yacimientos del mundo.

La expotación de la mina de litio se realizará durante 13 años en dos fases, la primera de ellas a cielo abierto, en la que se podrán extraer un millón de toneladas anuales. La segunda se dedicará al tratamiento del mineral.

El año pasado la empresa minera Kodals firmó un acuerdo con Minefinders para comprar una participación del 90 por ciento en los proyectos Didendio sur, Diossyan sur y Manakoro norte, también de litio.

Hace un par de semanas el Presidente francés Hollande realizó una visita oficial a Mali, donde su país mantiene desde hace años un cuerpo expedicionario para “luchar contra el terrorismo”. Se trata de la Operación Barkhane y Hollande anunció que la estancia de sus tropas en Mali va para largo.

El 3 de enero el Financial Times anunciaba la carrera de los imperialistas por apoderarse de los yacimientos de litio de todo el mundo. Las baterías de los coches eléctricos que se van a empezar a comercializar en masa de forma inmediata, necesitan litio, un mercado que empezará a funcionar a pleno rendimiento.

Ya sólo hace falta que vaya también Merkel a visitar a sus propias tropas y repita el discurso de su colega Hollande: que las han enviado para “luchar contra el terrorismo”.

Ya ven que el terrorismo da mucho de sí.

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