miércoles, 15 de marzo de 2017

¿Están participando las fuerzas especiales rusas en la Guerra de Libia?

En su comparecencia ante el Senado de Estados Unidos, al general Thomas Waldhauser, jefe del Africom, le preguntó el terrorista McCain por un mantra inevitable: la injerencia rusa en Libia. Un país que mete sus narices en todas partes, no podía faltar tampoco en Libia.

La respuesta del general fue la siguiente: “Es muy preocupante, senador. El general Haftar ha visitado, como ha dicho Usted, a los rusos en el portaviones. También ha ido a Rusia. Incluso esta misma semana la prensa ha informado que [el Primer Ministro Fayez Al] Sarraj del gobierno de unidad nacional también ha visitado Rusia”.

Tiene que ser muy preocupante -necesariamente- para Estados Unidos que a Rusia no sólo acudan los amigos, como Haftar, sino también los enemigos, como Sarraj.

Pero eso no es lo peor; si a Washington le preocupa que los libios vayan a Rusia, con mucha mayor razón que sean los rusos los que vayan a Libia. Es el paso que dio el domingo la agencia Reuters asegurando que el año pasado Rusia había enviado fuerzas “no oficiales” a Libia, un eufemismo para referirse al envío de mercenarios.

Decía Reuters que desde el año pasado operan en la región oriental que controla Haftar una docena de empresas de seguridad privadas, lo cual sería imposible sin el aval del Kremlin. También decía que los mercenarios se habían retirado en febrero de este año despues de desminar la zona industrial de Bengasi sin participar en combates armados.

Ayer la noticia se reprodujo: soldados de las fuerzas especiales rusas han llegado a la base militar de Sid Barrani, al oeste de Egipto, a unos 100 kilómetros de la frontera Libia, una información desmentida por el Ministerio ruso de Defensa.

En 2011 la vergonzosa resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, que habilitó la agresión de la OTAN contra Libia, prohibió al mismo tiempo el envío de armas a Libia, que hasta ahora Rusia ha respetado. Sin embargo, es en Rusia donde Haftar ha imprimido 4.000 millones de dinares libios por cuenta del Banco Central de Tobruk.

Quien no respeta el embargo de armas es Egipto, por lo que algunos medios internacionales han suscitado la sospecha acerca de si Rusia no estará enviando armas a Haftar a través de Egipto. Es muy posible que la respuesta sea negativa. La política de Moscú en Libia es la misma que en Siria. Lo que pretende es que Haftar llegue a un acuerdo con Sarraj para poner fin a la guerra de una manera sin más derramamiento de sangre.

La fuerza de Rusia en el mundo árabe se está fraguando a costa de arreglar los destrozos que la OTAN ha estado provocando hasta ahora.


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