viernes, 18 de agosto de 2017

La Torre de Babel: las redes sociales desatan el pánico tras el atentado de Barcelona

Tras el atentado perpetrado el jueves en Barcelona, las redes sociales desataron el pánico entre la población. A pesar del llamamiento público a limitar las llamadas para no saturar las líneas telefónicas, los mensajes de WhatsApp se dispararon, lo mismo que los contenidos enviados a las redes sociales.

Los Mossos d’Esquadra y los servicios de emergencia también recurrieron a Twitter y a WhatsApp para impartir instrucciones entre la población, pedir información y otro tipo de colaboración ciudadana.

La aplicación de mensajería se usó para divulgar la petición de información de los Mossos d’Esquadra sobre la segunda furgoneta con la que habrían huido los autores del atentado de Barcelona. Además, también se utilizó para difundir imágenes de los sospechosos del ataque.

Sin embargo, WhatsApp también fue aprovechado para propagar bulos entre los usuarios, llegando a provocar el pánico entre muchas personas.

La viralidad sembró el caos, que creció como una bola de nieve. En varias cadenas de mensajes atribuidas a los diversos cuerpos policiales, se difundieron alarmas sobre inminentes ataques en otras ciudades españolas.

Otras informaciones falsas que se extendieron hablaban sobre un supuesto cierre de vías en Cataluña y otras comunidades autónomas de España, así como sobre un despliegue de militares. En estos mensajes, se utilizaban imágenes antiguas haciéndolas pasar por fotografías de actualidad.

Entre los farsantes que se dedicaron a propalar bulos hay que destacar a mercenarios como Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, quien ha escrito en su cuenta de Twitter: “Como saldrán los progres diciendo que el Islam no tiene nada que ver, hay que saber si el tipo es budista o mormón”.

Por su parte, el nazi Hermann Tersch ha sido mucho más concreto. El atentado de Barcelona es, según él, un ejemplo de turismofobia, “la CUP a lo bestia”. Alguno ha recordado la manipulación que llevó a cabo en diciembre cuando manipuló unos mensajes de Monedero de la Primavera Árabe de 2011 como si fueran de actualidad para dar a entender que el fundador de Podemos apoya los atentados terroristas.

Aprovechando los atentados terroristas, también “El País” y “El Mundo” han publicado dos repugnantes editoriales vinculándolos con el independentismo catalán. “El País” se convierte en paladín de la unidad de España y asegura que el ataque tiene que servir para que los catalanes renuncien a sus derechos nacionales.

Con su basura los medios hacen alarde de una absoluta falta de escrúpulos. Por su parte, la policía, los buscadores y las redes sociales, al tiempo que censuran ciertos medios progresistas e independientes, siembran la confusión.

Sin embargo, hay quien cree que, gracias a las nuevas tecnologías, hoy estamos más y mejor informados que nunca. Es todo lo contrario: asistimos a los comienzos de la Torre de Babel.

Comienza el juicio del año en Moscú: un oligarca ocupa el banquillo

Alexei Uliukaiev, el ministro defenestrado
La prensa (incluida la rusa) asegura que Alexei Uliukaiev, que el miércoles (pleno mes de agosto, vacaciones) debutaba en los banquillos (de los tribunales) de Moscú, es un prototitpo del burócrata apolillado de los tiempos soviéticos. Lo cierto es que llegó al Ministerio de Economía en 1991, en los tiempos de Yegor Gaidar, el “gran reformador” de los gobiernos de Yeltsin, el hombre -hoy desacreditado- que completó la transición (del socialismo al capitalismo) o, mejor dicho, que casi subasta Rusia a los monopolios occidentales (en lugar de crear los propios).

Este economista, licenciado en 1979 por la Universidad Pública de Moscú, tiene 61 años y le acusan de embolsarse un soborno de dos millones de dólares de la petrolera Rosneft, algo que aquí es moneda corriente, pero en Rusia suena muy mal.

No es que vuelvan los procesos de Moscú, pero... casi; desde luego que la actualidad política en los mentideros es un juicio con todo el sabor añejo: Uliukaiev se declara inocente y acusa al FSB (el viejo KGB, el servicio secreto soviético) de urdir un montaje en su contra.

En el Ministerio por antonomasia, Uliukaiev sobrevivió a los tiempos de Gaidar y trepó hasta convertirse con el cambio de siglo en adjunto del de Finanzas de Alexei Kudrin, alguien bien distinto de Gaidar, hasta llegar a vicepresidente del Banco Central en 2004. De ahí saltó en 2013 para ponerse al frente del Ministerio de Desarrollo Económico. Como decimos, sobre su biografía se podría escribir la historia de la transición rusa (del socialismo al capitalismo, aclaremos una vez más).

Es la primera vez que en Rusia se juzga a un político de ese rango (desde los tiempos soviéticos donde eso era algo bastante corriente). Llegó al banquillo por su propio pie, o mejor dicho en su propio coche, un viejo Lada de la época soviética que nunca necesita del garaje, y ataviado con un sencillo polo. No sólo parecía el contrapunto del corrupto, sino el contrapunto del (ex)ministro. A la multitud de periodistas que le esperaban a la entrada les respondió que estaba tranquilo, que todo iba bien y que, por fin, ahora tenía tiempo para leer a Chéjov.

Todo se remonta al 27 de enero del año pasado cuando, desde su Ministerio, Uliukaiev envía una propuesta al gobierno para privatizar el 50,8 por ciento de las acciones que el Estado ostenta de la petrolera Bashneft. El 25 de mayo el Primer Ministro, Dmitri Medvedev, aprueba la privatización. Todo iba viento en popa hasta que Uliukaiev presenta una lista de empresas vetadas para la compra que, como por casualidad, eran empresas públicas todas ellas, incluida Rosneft, deseosa de apoderarse de Bashneft.

El 30 de setiembre el asunto da un giro sorprendente: el Ministerio apoya la compra de acciones por parte de Rosneft, que se consuma al mes siguiente por un valor de 329.690 millones de rubles.

¿Por qué un giro tan repentino? Según la fiscalía todo cambió durante un viaje a una reunión de los Brics a Goa, India, el 15 de octubre, cuando Uliukaiev reclamó al directivo de Rosneft, Igor Setchin, un amigo muy amigo de Putin, un soborno de dos millones de dólares por excluir a Rosneft del veto. En aquel viaje, Uliukaiev llegó a amenazar a Rosneft con bloquear futuras operaciones de la multinacional petrolera.

El gran amigo de Putin dice que pagó el soborno porque le entró el miedo en el cuerpo (a pesar de tan poderosos amigos), aunque luego informó de ello al FSB/KGB que, de mutuo acuerdo con el amigo de Putin, prepara un dispositivo para sorprender al ministro con las manos en la masa (en el dinero).

No puede ser más sencillo: Setchin le llama al ministro y conciertan una entrevista en la sede de Rosneft en Moscú para pagar la mordida. Cuando el FSB interviene, detienen al ministro, registran su vehículo y encuentran el dinero en el maletero.

Cuando al inicio del juicio le leen el acta, Uliukaiev dice que el amigo de Putin miente y que el operativo es una trampa urdida por el FSB. Es el guión de una película mediocre, muy vista. Sobre la mesa salta el nombre del típico “fontanero” a la sombra que tienen todos los grandes tinglados económicos y políticos: Oleg Feoktistov, vicepresidente y responsable de seguridad de Rosneft.

Lo mejor de Feoktistov es que, como buen artífice gris, de él no se sabe (casi) nada, salvo que antes de llegar a Rosneft, trabajaba en las más altas oficinas del FSB/KGB. Desde marzo de este año, tras el operativo, ha regresado de nuevo al FSB. Todo queda en casa.

En su descargo dice Uliukaiev que jamás se le hubiera ocurrido pedir un sorborno a alguien, como Setchin, que acumula mucho más poder que él, en referencia a su estrecha amistad con Putin. Un sondeo de la prensa rusa muestra que, aunque la mayor parte de la población, cree que Uliukaiev es culpable, también cree que el proceso no forma parte de una auténtica “lucha contra la corrupción” emprendida por Putin, sino que -más bien- es una advertencia.

jueves, 17 de agosto de 2017

Rusia experimenta nuevas armas tecnológicas contra los buques de guerra de la OTAN en el Mar Negro


El ejército ruso ha utilizado un nuevo tipo de armas informáticas contra la flota estadounidense en el Mar Negro que pueden neutralizar los sistemas de navegación de los buques de la OTAN, según la emisora “La Voz de América”.

No es la primera vez que ocurre y hasta el escenario es el mismo. La emisora asegura que el 22de junio la Marina de Guerra declaró que el sistema de navegación GPS de un buque estadounidense que navegaba a la altura de Novorossiysk equivocó la posición del buque, situándolo en el aeropuerto de Gelendzhik, es decir, con un error de 32 kilómetros.

Tras asegurarse que el sistema de navegación funcionaba correctamente, el capitán del buque contactó con los navíos más próximos. El sistema de identificación de automática de los 20 más cercanos indicaba igualmente que todos ellos se encontraban junto al aeropuerto de Gelendzhik.

Es un arma tecnológica para desorientar a los GPS de cualquier clase de buque. En el futuro, comenta “La Voz de América”, este tipo de armas se utilizarán también contra los drones, los sistemas de misiles guiados o cualquier vehículo que utilice GPS.

http://www.politnavigator.net/golos-ameriki-russkie-primenili-kiberoruzhie-protiv-korablya-ssha-v-chernom-more.html


La organización yihadista Ahrar Al-Cham ha sido completamente aniquilada

Hasan Abud, fundador de Ahrar Al-Cham
La organización yihadista Ahrar Al-Cham ha sido aniquilada en la provincia de Idlib, su último reducto. Cuando en el invierno cayó Alepo, los supervivientes fueron trasladados a la provincia de Idlib, el nororeste de Siria.

En dicha provincia se fueron reagrupando las distintas milicias, que acabaron matándose entre ellos. A mediados de julio se iniciaron los feroces combates de Ahrar Al-Cham con Al-Qaeda / Frente Al-Nosra / Tahrir Al-Cham, que acabaron el 21 de julio con el exterminio de la primera de ellas.

Sus últimos restos salieron de Idlib y también perdieron el control del paso fronterizo de Bab al-Hawa, que era una fuente importante de financiación. Quedan algunas unidades en las pequeñas localidades Ariha y Maarat Al-Noomane, en la misma provincia de Idlib, sin ninguna relevancia estratégica ni económica.

Ahrar Al-Cham surgió a finales de 2011 como una coalición de diferentes milicias armadas. Siempre fue considerada como uno de los grupos mejor organizados. Con unos 10.000 o 20.000 efectivos, fue la tercera fuerza que se alzó contra el gobierno de Damasco, sólo superada por Al-Qaeda y el Califato Islámico.

Hasta hace muy pocos días contó con el apoyo de Turquía y Qatar, especialmente, aunque en varias ofreció sus “servicios” a Estados Unidos y Reino Unido. Su responsable de relaciones internacionales era Labib Al-Nahhas, un periodista español que escribía artículos de opinión en medios como el Washington Post o el Daily Telegraph (*).

En setiembre de 2014 un atentado con explosivos, que nunca se esclareció, ni se reivindicó, acabó con su máximo dirigente, Hasan Abud y entre unos 50 y 75 miembros que también componían la dirección.

A Hasan Abud le relacionaron con la red de Bin Laden en Siria. Al inicio de la guerra en 2011 estaba encarcelado pero, a causa de las presiones internacionales por la existencia de presos políticos, fue amnistiado y liberado por Bashar Al-Assad.

(*) http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/islamic-state/11752714/Im-a-Syrian-and-I-fight-Isil-every-day.-We-need-more-than-bombs-from-the-West-to-win-this-battle.html

Las sublevaciones de los pueblos africanos contra el colonialismo (la rebelión maji maji)


A cualquiera que hoy en día visite Tanzania, la esencia de África en palabras de Javier Reverte, le resultará difícil imaginarse que ese paraíso de la vida animal (Serengueti, Ngorongoro...) donde los antepasados del Hombre dieron sus primeros pasos (Olduvái) y en el que ahora se puede probar una de las experiencias viajeras más intensas y recomendables, un safari (al fin y al cabo el significado de esta palabra swahili es viaje), hace menos de siglo y cuarto estaba envuelto en una brutal guerra -valga la redundancia- que tiñó de sangre su tierra y constituyó uno de los episodios más tristes de la historia tanzana: la Rebelión Maji Maji.

A principios del siglo XX, ese país era una colonia europea, como casi todo el resto del continente. Se llamaba Tanganika y estaba integrada, junto con lo que hoy son Ruanda, Burundi y la parte septentrional de Mozambique, en el África Oriental Alemana, uno de los territorios coloniales que tenían los germanos en esas latitudes (los otros eran Africa Alemana del Sudoeste -o sea, la actual Namibia-, Togoland -formado por Togo y Ghana- y Camerún). Eran zonas dispersas y relativamente pobres, los restos del despojo que habían dejado británicos y franceses para contentar las aspiraciones imperialistas de Bismarck en la Conferencia de Berlín de 1884.

Tanganika carecía de minas y de bosques madereros, así que la única forma de explotarla que resultara rentable era dedicándola a la agricultura, aprovechando la fertilidad de su suelo. El problema estaba en convencer a los indígenas de la necesidad de cultivar tierras en vez de pastorear ganado, como era tradición entre muchos pueblos que, además, tenían en esa ocupación la clave no sólo de su economía sino también de sus usos sociales. De hecho, la cuestión iba más allá porque lo que se ordenó plantar para obtener un beneficio apreciable fue algodón, una planta completamente ajena a la tradición africana que tenía sus principales centros de producción en América.

Los pueblos tanzanos se encontraron, pues, con la orden de cambiar radicalmente su actividad, lo que puso patas arriba todo. Primero, porque dedicarse al algodón de forma intensiva, como demandaban las autoridades coloniales, implicaba abandonar la agricultura de subsistencia que proporcionaba el complemento familiar alimentario, lo que dejaba a la gente sin esa cobertura; y segundo, porque ante las reticencias se estableció un sistema de cuotas de producción -controlado por los jefes tribales- que en la práctica equivalía al trabajo forzoso.

Así, los nativos debían permanecer en las plantaciones durante meses dedicados exclusivamente al algodón, quedando en manos de las mujeres la roturación, siembra y recolección de sus modestas parcelas; como ellas ya tenían su propio rol en la vida tribal, la estructura socioeconómica popular empezó a desmoronarse causando un descontento que se ampliaba con los tributos que exigía la autoridad colonial (y que también incluían la prestación obligatoria para obras públicas). En tales circunstancias el malestar se extendió como la pólvora y sólo faltaba una chispa que la encendiera para desatar la tragedia.

Llegó a principios de 1905, cuando una fuerte sequía amenazó con destruir los cultivos familiares abocando a todos al hambre y los dirigentes alemanes no tuvieron asertividad para permitir a los hombres su regreso a casa a afrontar la situación. El crisol del descontento fue, como pasaba a menudo en África, un hechicero; su nombre era Kinjikitile Ngwale y decía estar poseído por un espíritu llamado Hongo que reclamaba la expulsión de los blancos. Las dramáticas circunstancias hacían que la gente estuviera dispuesta a escuchar a cualquiera que prometiera una solución y, así, Ngwale se convirtió en líder moral del sentimiento subversivo, autorrebautizándose como Bokero e incitando a la rebelión.

Enfrentarse al poder militar de Alemania parecía tarea imposible a priori, por eso el hechicero proporcionó a los sublevados un arma secreta: el maji maji que a la postre daría nombre al movimiento. Maji significa agua en swahili y, junto con mijo, maíz y aceite, era el componente básico de una poción mágica que, a la manera de la de Panorámix, volvería invencibles a quienes la tomasen, ya que tendría la extraordinaria facultad de convertir en el líquido elemento las balas disparadas por el enemigo.

Eso debía compensar la falta de armamento disponible, ya que lanzas, flechas y piedras no parecían un equipo adecuado para enfrentarse al todopoderoso Schutztruppe (el ejército colonial). Consecuentemente, miles de maji maji -como se los llamó- se levantaron contra el dominio teutón llevando atados en la frente manojos de mijo y lanzándose contra los pequeños fortines que los alemanes habían construido de forma repartida y algo aislada por la colonia para controlarla ante su insuficiencia de efectivos.

Primero se levantó una tribu de Kilwa, luego se fueron uniendo otras y en cuestión de semanas el sur de la colonia estaba en ebullición. Desde el ataque que abrió las hostilidades, el realizado a Samanga en julio de 1905, fueron varios bastiones los que sufrieron ataques a lo largo del verano; si bien el número de bajas recibidas no fue alto, el miedo se extendió entre la población blanca, sobre todo después del incendio de varias granjas y de la muerte del obispo de Dar es Salaam, Speiss, junto a los misioneros que le acompañaban en un viaje, sobre los que cayeron los maji maji sin piedad.

Los alemanes reaccionaron con virulencia, deteniendo y ejecutando a Bokero. Pero la caja de los truenos ya estaba abierta y la numerosa tribu Ngoni se unió a la rebelión. Ante aquel nuevo peligro, el 21 de octubre una columna germana les salió al paso en Mahenge, donde poco antes ya había masacrado a miles de maji maji con ametralladoras, y de nuevo se cobró una rápida victoria. Ese mismo otoño empezaron a llegar refuerzos desde la metrópoli y otras colonias como Papúa y Melanesia que, unido a los contingentes de askaris (soldados nativos), formaron un considerable ejército dispuesto para la represión de la revuelta. Incluso se reclutaron guerreros zulúes y sudaneses.

Bajo el mando del gobernador Gustav Adolf von Götzen, un aristócratico militar y explorador que una década antes había recorrido las tierras ruandesas y estado en la Guerra de Cuba como observador, avanzaron sistemáticamente destruyendo todo a su paso en una táctica de tierra quemada; ello supuso miles de muertos en acción para los indígenas que intentaban impedirlo desesperadamente pero que sólo obtuvieron victorias parciales como la del río Rufiki. Para la primavera, Alemania ya había recuperado el control de toda la parte sudoccidental de la colonia y la confianza de los maji maji en su poción empezó a debilitarse ante la cruda realidad de las armas teutonas y la hambruna que afligía a sus familias, deliberadamente provocada por los militares alemanes mediante la destrucción de sus campos de cultivo y la matanza de ganado.

Aún así, la insurgencia persistió en forma de guerrillas, emboscando contingentes enemigos aquí y allá. Pero ya eran únicamente picotazos intrascendentes y reducidos a la zona sur de Tanganika. En agosto de 1907 el gobernador puso fin oficial a las operaciones con un parte de bajas muy significativo: muertos sólo se registraron 23 alemanes -contando a los misioneros citados- y 289 askaris. Las cifras de fallecidos maji maji son imposibles de determinar con precisión, calculándose entre 75.000 y 300.000, según incluyan tanto a los caídos en combate como a los que lo hicieron por hambre (por tanto, también familiares).

La Rebelión Maji Maji no alcanzó tanta repercusión mediática como la que había tenido poco antes la de los herero y namaqua de Namibia, por ejemplo, aunque los métodos y resultados fueron parecidos hasta el punto de que la colonia tardó veinte años en recuperarse, y eso con un giro radical de su política, que pasó a ser modélica en comparación con las de las colonias de otras naciones. Curiosamente, la confianza ciega en una poción milagrosa que otorgaba invulnerabilidad fue recuperada más tarde por el movimiento Mau Mau de Kenia y más recientemente por los Mai Mai del Congo. Con la misma efectividad.

http://www.labrujulaverde.com/2017/08/la-rebelion-maji-maji-de-tanganika-y-su-terrible-represion-por-los-alemanes

 

miércoles, 16 de agosto de 2017

Aparece el armamento químico que Estados Unidos y Gran Bretaña suministraron a los yihadistas sirios

“Podemos afirmar con seguridad que Estados Unidos y el Reino Unido proporcionan apoyo a las organizaciones terroristas que operan en nuestro territorio”, ha denunciado el vicecanciller sirio Faisal Mekdad en rueda de prensa.

En los almacenes que los yihadistas tenían en Alepo y los suburbios del este de Damasco se han encontrado sustancias tóxicas procedentes de Estados Unidos y el Reino Unido, ha declarado el viceministro.

Según el viceministro, se han encontrado “granadas de mano y municiones para lanzagranadas” equipadas con sustancias tóxicas irritantes CS y CN. Las municiones químicas halladas fueron fabricadas por la compañía Federal Laboratories en Estados Unidos, mientras que los agentes tóxicos fueron producidos por las empresas Cherming Defence UK (Reino Unido) y NonLethal Technologies (Estados Unidos), ha detallado Mekdad.

Mekdad ha subrayado que, de conformidad con el artículo 5 de la Convención sobre la Prohibición de las Armas Químicas, el uso de agentes tóxicos irritantes solo se permite para fines de control de disturbios, quedando prohibido su uso como medio de guerra.

“Por lo tanto, podemos afirmar con seguridad que Estados Unidos y el Reino Unido, así como sus aliados en la región, en violación de la Convención sobre la Prohibición de las Armas Químicas proporcionan apoyo a las organizaciones terroristas que operan en el territorio de Siria”, ha denunciado Mekdad. El vicecanciller sirio ha añadido que “suministran a milicianos no solo armas convencionales, sino también agentes tóxicos prohibidos”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia se ha pronunciado sobre una posible participación de Estados Unidos y el Reino Unido en la entrega de las sustancias químicas a los terroristas: “Aquí tienen todo el compromiso con el derecho internacional y el triunfo de la democracia”, ha escrito en su página de Facebook la portavoz de la Cancillería, Maria Zajarova, quien ha agregado que “suministrar a los terroristas sustancias tóxicas es incomprensible”.

¿Incomprensible? No es la mejor manera de definirlo. Criminal o terrorista serían más exactos.

https://actualidad.rt.com/actualidad/247111-siria-eeuu-reino-unido-toxicas

Marines estadounidenses ensayan una agresión militar contra Rusia

En las últimas semanas se multiplican las informaciones sobre preparativos militares de Estados Unidos contra países como Venezuela o Corea del norte, aunque existen otros planes mucho más avanzados que tienen a Rusia como objetivo del ataque, según informó “The Daily Beast” la semana pasada (1).

Según el reportaje, los marines estadounidenses han ensayado una Tercera Guerra Mundial contra Rusia en un país sin nombre de Europa del este en el simulador de combate del Camp Lejeune, Carolina del norte, Estados Unidos.

El simulador recrea una aldea con casas de adobe con techos de paja, palmeras e incluso figuras de burros. Incluso un “generador de aromas” difunde los olores artificiales a pólvora y heces “para simular las sensaciones de un despliegue en un pueblo devastado por la guerra cerca de la frontera rusa”. También se generan sonidos artificiales de combate.

Los detalles del entrenamiento son registrados por 167 cámaras de alta definición instaladas para grabar cada pulgada y ángulo de la acción.

Los actores que desempeñan el papel de civiles locales de habla rusa son en su mayoría de ascendencia europea oriental o rusa. Son inmigrantes de primera o segunda generación que hablan con fluidez ruso y otros idiomas de Europa del este.

Como parte de la simulación, los actores tienen que intentar conseguir información personal de los marines como una forma de enseñarles la importancia de la información.

Así, en una ocasión, una prostituta pidió y consiguió el número de un joven soldado durante una sesión. El veterano de la Marina, Greg Jackson, introdujo el número en bases de datos para encontrar información personal sobre el infante de Marina y otros marines conectados a él en las redes sociales. Después de la sesión, Jackson reveló al escuadrón que debido a esa trampa, se hizo con la mayor parte de las direcciones de sus domicilios.

Acabada la demagogia sobre Siria, la prensa imperialista, como el diario español “El País”, encubren las mentiras que han estado divulgando durante años y pasan ahora a referir un supuesto reparto del “botín” del que Rusia forma parte (2). En medio de una Siria en ruinas, ahora mismo hay muy poco que repartir.

Ese tipo de titulares, en los que el imperialismo se apropia de un lenguaje “leninista” para confundir, encubren que la verdadera amenaza es que Rusia sea el objeto de un nuevo reparto del mundo, como ya propuso en 2005 Madeleine Albright al frente del Departamento de Estado: “Es injusto que un solo país posea territorios tales como Siberia y el Lejano Oriente, en los cuales pueden instalarse unos cuantos Estados”.

(1) http://www.thedailybeast.com/the-simulator-training-marines-for-world-war-iii-with-russia
(2) https://elpais.com/elpais/2017/03/23/opinion/1490295304_553437.html


El imperialismo conduce al fascismo. En Afganistán los marines de Estados Unidos posan con la bandera y el símbolo de las SS nazis mientras preparan lo mismo que ya intentaron los nazis en 1941

Un sacerdote australiano abusó de dos huérfanos tras oficiar el funeral de su padre

A la izquierda Gerald Francis Ridsdale
A lo largo de su vida apostolar, el sacerdote Gerald Francis Ridsdale abusó sexualmente de cientos de niños. Nacido en 1934, comenzó a estudiar en el seminario a los 20 años y en 1961 fue ordenado sacerdote.

En la década de los ochenta comenzaron a surgir las denuncias en su contra, que derivaron en un primer juicio en 1994, en el que fue encontrado culpable y condenado a 18 años de prisión. Luego fue juzgado en el 2006, donde fue sentenciado a 13 años, y en el 2014, a ocho años más.

Está preso en la cárcel desde 1994, aunque aún se siguen investigando sus delitos. Se sabe que durante tres décadas abusó de cientos de menores de edad. Ridsdale ha reconocido además su responsabilidad en todos los delitos que se le imputaron.

El fiscal Jeremy McWilliams, a cargo de varias de la causas contra Ridsdale, comentó a la prensa algunos de los hechos aberrantes cometidos por el cura. Al diario “El Debate” comentó que en una de las agresiones sexuales a los menores, abusó de un niño y una niña tras el funeral de su padre, oficiado por él mismo.

Otro caso singular es aquel en el que despertó en medio de la noche a la hija de una familia a la cual brindaba apoyo espiritual y, con la complicidad de su padre, la llevó hasta la iglesia, donde abusó de ella. “La condujo hasta el altar donde la recostó y al oído le susurró que Jesús murió por nuestros pecados, entonces podemos ser perdonados y si confieso este pecado, podré ser perdonado”, relató el fiscal a la prensa australiana.

Entre las frases dichas a sus víctimas los expedientes muestran distintas amenazas. A un niño le dijo que la violación era “parte del trabajo de Dios”, pero que si se lo contaba a alguien, el Señor castigaría a su familia. “Es nuestro pequeño secreto, no le digas a tu mamá, o tu papá podría morir”, amenazó a otro.

https://actualidad.rt.com/actualidad/247042-sacerdote-victimas-abuso-sexual-dios

martes, 15 de agosto de 2017

Marcus Garvey: los orígenes de la lucha de los negros en Estados Unidos

Norberto Barreto Velázquez

[...] Garvey nació en Jamaica en 1887 en el seno de una familia trabajadora y numerosa. Su padre era cantero y su madre empleada doméstica. El acceso a la biblioteca de su padre alimentó su curiosidad desde muy niño. A los catorce años ya era aprendiz de impresor. Para 1907, y con solo veinte años, era uno de líderes del sindicato de impresores en la ciudad de Kingston.

La formación política de Garvey estuvo marcada por sus viajes. Como muchos otros hijos negros del Caribe inglés, emigró a Centroamérica y se estableció en Costa Rica en 1910. Allí conoció la discriminación, la miseria, el hambre y la explotación en que vivían los negros que trabajaban para la United Fruit. Esta corporación estadounidense, también conocida como el Pulpo, se dedicaba a la producción y comercialización de frutas, especialmente plátanos o bananos, y ejercía un enorme poder e influencia en toda la en la región centroamericana.
El poder de la United Fruit no intimidó a Garvey, quien, aprovechando su experiencia gremial, buscó organizar a los trabajadores bananeros en un sindicato. Fundó, además, el periódico La Nación, para denunciar la crueldad y la explotación que sufrían los migrantes negros. Sus actividades no pasaron desapercibidas por las autoridades costarricenses, que le expulsaron en 1911.

Tras una breve estadía en Jamaica, viajó en 1912 a Inglaterra. En la metrópoli asistió al Birkbeck College de la University of London y trabajó en dos periódicos panafricanos, The African Times y el Orient Review. Regresó a Jamaica en 1914 y fundó la Universal Negro Improvement Association (Asociación Universal de Desarrollo Negro, UNIA) con el objetivo de unir a todos los negros del mundo para convertirles en un pueblo soberano con un estado-nación en el continente africano. Esta organización se convertirá en el grupo nacionalista negro con el mayor número de integrantes de la historia. Se calcula que en la década de 1920 la UNIA contaba con más de mil sucursales a nivel mundial. De éstas, 270 estaban ubicadas en África, el Caribe y América del Sur; el resto en Estados Unidos. Ningún área con una población negra significativa carecía de una sucursal de la UNIA.

En 1916 se radicó en Nueva York, donde desarrolló una intensa labor organizativa, que tuvo una gran acogida entre la población afroamericana. Es en Estados Unidos que la UNIA se convirtió en un movimiento de masas. Establecer el tamaño de su membresía no es tarea fácil. Garvey llegó a reclamar seis millones de miembros a nivel mundial, lo que podría ser un número exagerado. Lo que resulta indiscutible es que contaba con millones de miembros a nivel global. Podríamos tener un idea de su tamaño si tomamos en cuenta la celebración de la primera “UNIA International Convention of the Negro People” en 1920. Durante un mes, 25,000 delegados de todas partes del mundo se reunieron en el Madison Square Garden para discutir los problemas de la raza negra. Durante ese mes la UNIA celebró grandes marchas por las calles de Nueva York con la participación de la African Legions y las Black Cross Nurses. Ambos eran grupos auxiliares de la UNIA, el primero era un grupo paramilitar y la segunda era un cuerpo de enfermeras creado a semejanza de la Cruz Roja. La convención culminó con la aprobación de la Declaration of the Negro Peoples of the World.

El éxito de su discurso inflamatorio llamó poderosamente la atención de las autoridades estadounidenses, especialmente, del Bureau of Investigation, que más tarde será conocido como Federal Bureau of Investigation o FBI. Creado en 1909 por el Secretario de Justicia Charles Bonaparte, el Bureau of Investigation atendía temas estrictamente nacionales, como el fraude, el radicalismo y el robo de bancos. La división de inteligencia del Bureau, dirigida por Edgar J. Hoover, infiltró a la UNIA y fabricó un caso legal en contra Garvey con pruebas y testigos cuestionables. El objetivo del Estado era claro: acabar con un movimiento que consideraban radical descabezándole. Garvey fue encarcelado en la penitenciaria de Atlanta, donde estuvo preso casi tres años hasta ser liberado y deportado a Jamaica en noviembre de 1927.
De regreso a su patria, Garvey continuó con su campaña a favor de los negros, pero su encarcelamiento y deportación afectaron negativamente a la UNIA. En Jamaica enfrentó la animosidad de las autoridades coloniales británicas, que no veían con buenos ojos su presencia en la isla. En 1929 fundó el People´s Political Party, el primer partido moderno en la historia jamaiquina. Seis años más tarde se estableció en Londres, donde murió en 1940.

¿Cómo explicar el éxito de Garvey, especialmente, en los Estados Unidos? Para ello es necesario enfocar el contexto histórico en el que su mensaje se desarrolló.

En las primeras décadas del siglo XX, los pueblos negros enfrentaban serios problemas ante la supremacía global del occidente blanco. El imperialismo moderno se encontraba en su mayor momento de auge. África había sido sometida y era explotada por las fuerzas coloniales europeas. Sólo Liberia y Etiopía habían escapado de la labor civilizadora del hombre blanco.

En Estados Unidos, los afroamericanos enfrentaban condiciones muy difíciles desde finales del siglo XIX. Tras el fin de la guerra civil, éstos disfrutaron de un corto periodo de libertad e igualdad. Durante este periodo, conocido como la Reconstrucción, ciudadanos afroamericanos llegaron ser electos alcaldes, gobernadores y legisladores, tanto estales como federales. Sin embargo, a finales de la década de 1870, los negros habían perdido sus derechos políticos gracias al desarrollo de un sistema de segregación racial conocido como “Jim Crow”. Fueron creados mecanismos legales para negar o limitar el derecho al voto de los afroamericanos y marginarles social y económicamente. Con el fin de separar las razas, se aprobaron leyes segregando racialmente las escuelas, los parques, y hasta las fuentes de agua. Los matrimonios entre blancos y negros fueron declarados ilegales en varios estados de la Unión. En 1896, la Corte Suprema sancionó la segregación racial en una de sus decisiones más controversiales. En “Plessy v. Ferguson” la corte determinó que era constitucional la separación de las razas si la forma de alojamiento, transporte, etc. no variaba. Nació así la doctrina del “separate but equal” que sobreviviría hasta la década de 1950.

Los afroamericanos no sólo fueron arrebatados de sus derechos políticos, segregados y marginados, sino también fueron víctimas de la violencia racial. Entre 1880 y 1920, miles de ellos fueron linchados por el mero hecho de ser negros. Durante este largo periodo, el gobierno federal dejó abandonados y sin protección a miles de sus ciudadanos negros.

Las oportunidades de mejora económica provocadas por la primera guerra mundial produjeron una gran migración de afroamericanos. La escasez de mano de obra en fábricas y otras empresas que produjo el estallido y entrada de Estados Unidos a la hecatombe europea, generó oportunidades de trabajo para miles de afroamericanos. Entre 1914 y 1920, entre 300,000 y 500,000 afroamericanos emigraron de las zonas rurales del sur a las ciudades del norte.   Varias ciudades industriales del norte vieron crecer su población afroamericana de forma impresionante. Por ejemplo, en Chicago la población afroamericana creció un 150%, es decir, unas 65,000 personas. Detroit es otro caso impresionante, ya que su población negra creció un 600% con la llegada de unos 35,000 afroamericanos. Para 1930, el 49% de la población de Manhattan era negra.

El parentesco y el sentido de comunidad jugaron un papel muy importante en el desarrollo de esta migración masiva. Afroamericanos residentes en el norte propagaron las noticias sobre las oportunidades de trabajo que llevaron a miles de negros a abandonar lo que había sido su hogar para aventurarse en un territorio nuevo y desconocido. Iglesias, clubes, logias y otras organizaciones afroamericanas patrocinaron la emigración de los negros sureños. La violencia racial de que eran objeto los negros en el sur −en especial, los linchamientos−, la pobreza en que vivían, la falta de oportunidades, los bajos sueldos y otros factores les empujaron a esta aventura.

El arribo de miles de negros provocó serias tensiones raciales en el norte. La violencia racial fue común, en especial, los motines. Por ejemplo, en julio de 1917, una turba de blancos enfurecidos atacó a ciudadanos afroamericanos, matando unas 200 personas en la ciudad de East St. Louis, en el estado de Illinois. Los recién llegados descubrieron que el hecho de haber salido del sur no les libraba del prejuicio racial y la segregación, como tampoco de la violencia. Las uniones obreras se negaron a aceptarles como miembros y se les negaba acceso a restaurantes, escuelas, etc. Esto llevó a algunos negros a plantearse el retorno a África como la única salida para los problemas que enfrentaban.

La guerra permitió que miles de afroamericanos se incorporaran a las fuerzas armadas, donde también fueron víctimas del racismo y la discriminación. Se les organizó en unidades racialmente segregadas al mando de oficiales blancos y se les prohibió ingresar a la Infantería de Marina y a la Guardia Costanera. El Ejército y la Marina relegaron a los afro-americanos a trabajos en las cocinas, las lavanderías, etc. Cientos de soldados negros sufrieron los abusos y maltratos de sus superiores, sobre todo, de los oficiales sureños. Además, sufrieron la hostilidad y el racismo de los soldados blancos.

Sólo uno de cada cinco de los 200.000 soldados negros que fueron enviados a Europa vio acción. Las unidades afroamericanas que sí pelearon lo hicieron con distinción y fueron condecoradas por el gobierno francés con la Croix de Guerre por su valor.

Haber participado en una guerra defensa de su país generó grandes expectativas entre los veteranos negros, quienes esperaban recibir un trato más justo de su sociedad. Desafortunadamente, sus expectativas no se cumplieron, pues a su regreso continuaron siendo víctima del racismo, la discriminación y la violencia. La presencia de los veteranos negros fue vista como una amenaza   a la supremacía blanca y más de uno fue linchado o quemado vivo con su uniforme. En 1919, durante el llamado “Red Summer”, la violencia fue generalizada con 89 linchamientos y 25 motines raciales en un periodo de siete meses. El peor de estos motines duró trece días en la ciudad de Chicago y causó 38 muertes y 537 heridos, y dejó a mil familias sin casa. Tal nivel de violencia inspiró al poeta afroamericano Claude McKay su famoso poema “If I must die”.

Garvey y la UNIA coincidieron con el llamado Renacimiento de Harlem. Este despertar artístico, y especialmente literario, que vivió ese barrio neoyorquino en los años 1920, le convirtió en la capital de la diáspora africana. Contrario a los escritores del Renacimiento de Harlem que se concentraron en temas artísticos, a Garvey le preocupaban temas sociales y la lucha política de los descendientes de africanos alrededor del mundo

La década de 1920 fue también testigo del renacer del Ku Klux Klan. El Klan surgió en el sur luego de finalizada la guerra civil como un grupo paramilitar y terrorista compuesto por veteranos blancos sureños que se dedicaron a perseguir e intimidar a los negros libertos. Víctima de la represión gubernamental, el Klan entró en crisis y casi desapareció del panorama. En los años 1920 el Klan resurgió de sus cenizas para convertirse en una organización nacional que contaba para 1924 con 2 millones de miembros. El renacer del Klan estuvo acompañado de una fuerte violencia racial. Los linchamientos de ciudadanos negros se hicieron muy comunes y no sólo en el sur, sino también en otras regiones del país. En esta nueva etapa, el Klan no se limitó a perseguir y aterrorizar a ciudadanos negros. Los inmigrantes también fueron objeto de la atención de los miembros del Klan, quienes les consideraban indeseables.

En este contexto de violencia racial y de gran frustración no debe sorprender que el discurso nacionalista de Garvey calara hondo. Éste mostró, además, grandes dotes como orador, organizador e impresor. A su llegada a la ciudad de Nueva York Garvey compró un auditorio al que llamó Liberty Hall donde realizaba reuniones nocturnas con miles de asistentes. También fundó un periódico, The Negro World, que sirvió como vocero principal de UNIA. Éste se publicó en Harlem entre 1918 y 1933, y se convirtió en un medio donde escritores negros no muy conocidos podían escribir desde la perspectiva de los afroamericanos. The New Negro World era un semanario con un precio accesible para las personas de bajos ingresos que llevó el mensaje de Garvey a lugares tan recónditos como África. Su circulación estuvo entre los 50,000 y 200,000 ejemplares.

Otro elemento clave del éxito de Garvey está en su mensaje de dignidad, esperanza y auto estima, ya que eso era, precisamente, lo que afroamericanos necesitaban oír en ese momento. Dos ideas interrelacionadas definen el pensamiento garveyano: empoderamiento y nacionalismo negro. Veamos cada una de ellas.

Garvey partía de la premisa de que los negros aceptaban la opresión y la deshumanización de la que eran objeto. Creía que éstos tenían el poder de determinar su propio destino a pesar de la abrumadora opresión política, social y económica de que eran víctimas. Sin embargo, no eran capaces de ejércelo porque no estaban cociente de su poder. Era, por ende, necesario empoderarles y concientizarles para que buscaran y dieran lo mejor de sí mismos y reentraran victoriosos a la Historia [...]

Para empoderar a los negros eran preciso desarrollar su conciencia racial y nacionalista a través de una “positive African identity”. De ahí que su discurso promoviera el orgullo racial, rescatara el pasado histórico de los pueblos negros y subrayara la belleza de la raza negra. Como parte de este esfuerzo, fue creada la UNIA Historical Society para promover el estudio de la historia de la raza negra. Garvey estaba convencido de que “A people without the knowledge of their past history, origin and culture is like a tree without roots.”

Para desarrollar esta conciencia racial y nacionalista la UNIA llevó a cabo actividades culturales y fueron creados símbolos nacionales como la bandera y el himno africanos. En sus actividades, los miembros de UNIA hacían un uso intenso, por no decir exagerado, de uniformes militares e indumentaria académica como espadas, bicornios, plumas, togas y birretes. Esa ostentación de grandeza y pomposidad era parte del esfuerzo de la UNIA para promover la autoestima racial de los afroamericanos. Garvey consideraba imprescindible que éstos entendieran que “The Black skin is not a badge of shame, but rather a glorious symbol of national greatness.”

Para él no bastaba con empoderar a los negros a nivel ideológico y político, era también necesario hacerlo a nivel económico. No habría libertad ni seguridad si éstos seguían dependiendo de los recursos de los blancos. De ahí que los esfuerzos de UNIA estuvieran dirigidos a crear mecanismos que le permitieran a los negros desarrollar un mayor nivel de autosuficiencia. Con ese fin fueron creadas, en 1919, la Negro Factories Corporation y la Black Star Line. La primera buscaba construir fábricas para producir bienes manufacturados con capital y mano de obra negra, y la segunda era un compañía de vapores para facilitar la transportación de carga y, eventualmente, de pasajeros. La Black Star Line llegó a adquirir tres barcos, el Yarmouth, el Shadyside y el Kanawha. UNIA también inició y promovió otros negocios como un restaurante, una lavandería, un hotel, una universidad, etc. Estas empresas no fueron del todo exitosas por las limitaciones de la organización. Por ejemplo, los encargados de la Black Star Line carecían de experiencia en ese tipo de negocio y, por ende, no es de extrañar los problemas de mala administración que limitaron su éxito. La UNIA también creo programas que atendían las necesidades diarias de sus miembros como cooperativas industriales que proveyeran empleo, servicios médicos para atender a los enfermos y servicios financieros para ayudar a sus miembros en momentos difíciles.

El empoderamiento venía acompañado de un fuerte panafricanismo. La UNIA buscaba elevar a los negros a nivel global para que pudieran sobrevivir cultural, política, económica e independientemente. Para ello era indispensable que ejercieran su derecho a la autodeterminación y accedieran a un gobierno propio, construyeran un estado nación [...]

Garvey estaba convencido de que dadas las limitaciones que imponía la segregación, los negros tenían que regresar a África. Sólo en África los afroamericanos escaparían de la dominación social, política y económica de los blancos. Sólo en África serían libres. Su defensa del llamado separatismo negro era, por ende, una consecuencia del segregacionismo legal. Contrario a lo que planteaban líderes negros como Booker T. Washington, para Garvey, la asimilación no era una alternativa real [...]

El panafricanismo de Garvey promulgaba el retorno a África y el sueño de unir a todos los pueblos negros del mundo para reintegrarles a un África libre y unida.

Garvey no fue el primero en proponer el regreso a África como la solución a los problemas de los afroamericanos, ya que éste había sido un tema recurrente por más de cien años. Ya en el siglo XVIII grupos de negros libres lo plantearon como una posibilidad ante los peligros que enfrentaban en una sociedad esclavista. Garvey uso la estructura internacional de su organización y su notoriedad para popularizar y relanzar, la idea del regreso a África en un momento de gran frustración y dolor para los afroamericanos [...]

En conclusión, Para Garvey, el empoderamiento –y, por ende, la liberación de los negros- estaba ligado al desarrollo de un orgullo cultural y racial, la posesión de recursos económicos, el regreso de los afroamericanos a África y la creación de una nación-estado africana unida.

Víctima de la persecución política y de sus propios errores y limitaciones, Garvey no pudo cumplir con los objetivos de su nacionalismo negro. A pesar de ello, ejerció una gran influencia en la lucha de los afroamericanos por la igualdad, la libertad y la dignidad. Garvey dio vida a un nuevo sueño para los afroamericanos, frustrados de vivir en una sociedad que no reconocía sus sacrificios y negaba su humanidad. Al devolverles la fe perdida y levantarle sus autoestima, Garvey enseñó a los afroamericanos a soñar en grande, a valorar su pasado histórico y la belleza del color de su piel. Garvey le recordó a los afroamericanos que los negros no siempre habían no habían sido esclavos, ni habían estado sometidos.

Garvey subrayó la importancia del poder –económico, político, cultural y social- como herramienta de liberación. Los afroamericanos debían entender que poseían ese poder y, por ende no tenían que esperar a que se les concediera para alcanzar la libertad individual y colectiva. Para ejercer tal poder era necesario autoconfianza, cooperación, unidad, educación y disciplina. Sólo así los afroamericanos serían capaces de enfrentar exitosamente a los enemigos de la raza negra: la segregación, el colonialismo, la explotación económica, la violencia racial, etc.

En última instancia, su máxima aportación es, sin lugar a dudas, haber tenido la osadía de cuestionar y retar el orden social, político y económico de los blancos en un contexto adverso y muy peligroso.

Conferencia dictada en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano, Miraflores, Lima, 23 de febrero de 2017 (https://norbertobarreto.wordpress.com/)

Una empresa israelí fabrica bombas de racimo prohibidas con fondos de la Unión Europea

La Unión Europea está otorgando millones de dólares de fondos de “investigación” a una empresa, Elbit Systems, que ayuda a Israel a evadir la prohibición internacional de fabricar armas de racimo.

Las municiones de racimo o bombas “clúster” distribuyen pequeñas bombas sobre una amplia zona, lo que representa una amenaza inmediata e indiscriminada para los civiles. Muchas de las bombas no explotan tras el impacto, pero siguen causando la muerte y las lesiones mucho después de ser despedidas, convirtiéndose en minas “de facto”.

La empresa Elbit Systems suministra al ejército israelí los nuevos cañones de artillería porque un fabricante europeo restringiría a Israel el empleo de munición de racimo.

Sin embargo, la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión Europea, se encoge de hombros, insistiendo a The Electronic Intifada en que la financiación sigue las directrices éticas (1).

La Unión Europea apoya verbalmente la prohibición internacional de armas de racimo y minas terrestres. En respuesta a una pregunta de The Electronic Intifada, un portavoz de la Comisión Europea consideró que las prohibiciones eran un “gran logro diplomático” que el bloque de 28 miembros quería ver plenamente implementado.

Pero la Unión Europea no planea ninguna acción para responsabilizar a Israel o a la empresa Elbit.

Durante su invasión de 2006 al Líbano, Israel disparó más de un millón de municiones de racimo en el país. “Lo que hicimos fue demente y monstruoso, cubrimos pueblos enteros en bombas de racimo”, señaló un oficial del ejército israelí al diario Haaretz de Tel Aviv (2).

Esas armas siguen representando un peligro para las personas en el Líbano. Desde la invasión israelí de 2006, según la embajada estadounidense en Beirut, más de 40 personas murieron y 300 resultaron heridas por artefactos explosivos sin detonar.

Los dirigentes israelíes amenazan regularmente con liberar aún más poder de fuego contra civiles en una futura guerra contra el Líbano.

En 2011, al comienzo de la Guerra de Libia, también aparecieron bombas de racimo lanzadas por la Marina de Estados Unidos sobre las áreas residenciales de Misrata. En total los bombardeos de la OTAN contra Libia asesinaron a 718 personas.

(1) https://electronicintifada.net/blogs/ali-abunimah/eu-funds-firm-supplying-israel-banned-cluster-weapons
(2)  https://www.haaretz.com/news/idf-commander-we-fired-more-than-a-million-cluster-bombs-in-lebanon-1.197099

http://prensaislamica.com/sitio/fondos-de-la-ue-suministran-a-israel-con-armas-de-racimo-prohibidas/

Moscú responde a las sanciones alejándose del sistema financiero de Estados Unidos

Rybakov, viceministro ruso de Asuntos Exteriores
Ante la guerra comercial desatada por Estados Unidos, Rusia ha decidido reducir su dependencia del dólar y del sistema de pagos del país norteamericano.

“Aceleraremos, por supuesto, las tareas de sustitución de importaciones, y reduciremos nuestra dependencia de los sistemas de pago de Estados Unidos, del dólar como moneda de pago, etcétera. Esto está adquiriendo una importancia vital”, dijo la semana pasada el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Riabkov.

En declaraciones a la agencia estatal de noticias RIA Novosti, Ribakov denunció que Estados Unidos “usa su papel preponderante en el sistema monetario y financiero para imponer presiones a negocios extranjeros, incluidas las compañías rusas”.

Estas palabras siguen a la publicación, en Moscú por el diario local Rosiyskiy Dialog, de un artículo señalando la posición de fuerza de Rusia frente a Estados Unidos por su supuesta capacidad de hacer colapsar el dólar estadounidense como divisa internacional.

Todo ello, debido a la necesidad de reaccionar al reciente lanzamiento por el Congreso de Estados Unidos de duros embargos a Rusia (junto a Irán y Corea del norte), que podrían tener un grave efecto no sólo sobre la economía rusa, sino también sobre intereses de Europa occidental.

Tras responder con una reducción del personal diplomático estadounidense desplegado en Moscú y la confiscación de algunos inmuebles, la orientación de la réplica al ámbito monetario y financiero no es nueva: Rusia ya empezó a usar en 2015 un sistema nacional de pagos, el Mir, creado tras dejar MasterCard de prestar servicios sin previo aviso a siete bancos rusos.

La empresa de calificación de riesgos Standard & Poor’s ha estimado que las “sanciones” estadounidenses —justificadas por una supuesta injerencia de Moscú en las presidenciales estadounidenses del año pasado y en razón de la crisis de Ucrania— ha decidido por el momento no modificar su evaluación de la deuda soberana ruso.

http://www.es.awdnews.com/pol%C3%ADtica/mosc%C3%BA-replica-a-sanciones-alej%C3%A1ndose-de-sistema-financiero-de-eeuu

lunes, 14 de agosto de 2017

Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (y 4)

A medida que la crisis avanzaba, el trío agresor, Gran Bretaña, Francia e Israel, cometía un error tras otro, especialmente uno que hoy sería impensable: en el mundo no se puede atacar a nadie sin avisar antes a la Casa Blanca.

Para preparar la invasión los franceses y británicos acumulan tropas en Chipre, mientras el ejército israelí se despliega en la Franja de Gaza. La CIA comete su enésimo error en muy poco tiempo: cree que los israelíes van a atacar a Jordania.

Pero el 29 de octubre lo que atacan es Egipto. Inmediatamente después, el Estado Mayor israelí lanza la típica cortina de humo: Israel se defiende de los atentados perpetrados por los “fedayin” (guerrilleros) palestinos que operan desde los campos de refugiados sitos en la Franja de Gaza bajo administración egipcia. La prensa israelí asegura que los comandos palestinos están dirigidos por oficiales del ejército egipcio.

Para demostrarlo capturaron a uno de los comandos junto a la frontera de Gaza. Los detenidos hablaban árabe y vestían uniformes egipcios. Era un montaje. Se trataba de cuatro soldados israelíes, nacidos en países árabes, que fueron vestidos y pertrechados como combatientes palestinos para justificar la agresión.

Lo que nadie contó fue lo siguiente: el mismo día que el ejército israelí invadía Egipto, la policía (israelí, militarizada) masacró a 49 campesinos palestinos que por la tarde volvían a su casa en Kafar Kassem después de una jornada de trabajo.

Los franco-británicos recurrieron a sus viejas argucias jurídicas para justificarse. Recurren al acuerdo tripartito de 1950 para llamar un alto del fuego e invaden Egipto pretextando que se trata de tropas de interposición para separar a ambos contendientes (egipcios e israelíes). Quieren un respaldo internacional a su agresión, incluido el de la ONU.

Siguiendo el guión previsto para la comedia, Israel acepta la mediación franco-británica, pero como Egipto no lo hace, su negativa se convierte en una declaración de guerra, absolutamente justa, por lo demás.

Estados Unidos no apoya la agresión y Nasser hace algo que los franco-británicos no esperan: convierte la invasión en una guerra de resistencia contra el imperialismo. Moviliza a todos los egipcios capaces de llevar un fusil y ordena hundir una cuarentena de buques en el canal para interrumpir el comercio mundial.

Junto con China, la URSS ofrece a Egipto el envío de voluntarios para combatir la agresión. Además, amenaza a Gran Bretaña y Francia con un ataque nuclear si no se retiran de Suez y propone a Estados Unidos una alianza, es decir, pretende apoyarse en unas potencias imperialistas (Estados Unidos) en contra de otras (Gran Bretaña y Francia).

En tales términos, Eisenhower teme que el papel de la URSS crezca, no sólo en Oriente Medio sino en todo el mundo y desencadena una revuelta donde los soviéticos menos esperan: en Hungría.

Estados Unidos se considera víctima de una patente humillación por parte de Gran Bretaña y Francia, por no advertir del ataque. Además, sus informes de inteligencia pronostican que la agresión puede ser absolutmente contraproducente.

Eisenhower tiene otros medios para arrojar a los franceses, británicos e israelíes de Suez, sin necesidad de acudir a métodos excesivamente drásticos. Ni Gran Bretaña ni Francia tienen dinero para pagar el coste de la agresión militar y, además, Washington amenaza con sanciones económicas. Por el contrario, si abandonan Egipto, Estados Unidos les promete algo que de lo que dispone en abundancia: mil millones de dólares de aquella época llegaron a las arcas británicas desde el otro lado del Atlántico.

El 27 de diciembre los imperialistas salen de Suez por su propio pie e Israel hace lo mismo en marzo del año siguiente. El Canal de Suez siguió nacionalizado; la lucha contra el imperialismo convirtió a Nasser en uno de los más importantes dirigentes mundiales del siglo pasado y un ejemplo para que otros hicieran lo mismo en el Tercer Mundo.

Al mismo tiempo que Gran Bretaña atacaba el Canal, la libra esterlina se desplomaba. Lo mismo que Francia, era una potencia imperialista en declive; no podía dar un paso más sin recurrir a la tutela de Estados Unidos. El informe de la seguridad nacional de 1952 lo deja bien claro:

“Gran Bretaña jugó un rol central en el mantenimiento y la defensa de los intereses occidentales en el Medio Oriente. Pero la rápida decadencia del Imperio Británico en la última década y su insuficiencia para garantizar estos intereses en varios países de la región han empujado a los Estados Unidos a jugar un papel más activo e importante y han creado las condiciones para una revisión y el establecimiento de una nueva política estadounidense hacia la región. En algunos países, como Grecia, cuando los británicos no fueron capaces de asumir sus responsabilidades, fueron los Estados Unidos quienes lo hicieron. La influencia de los Estados Unidos ha crecido y ha reemplazado a Gran Bretaña en lugares donde poseemos grandes intereses militares y económicos, como en Arabia saudí”.

El caso de Francia es muy distinto al de Gran Bretaña. En lugar de someterse a Estados Unidos, el general De Gaulle abandona la OTAN y se lanza a un desenfrenada carrera nuclear. Una fuga hacia adelante que no duró mucho tiempo.

A través de Egipto, la crisis del Canal de Suez muestra la emergencia del Tercer Mundo en los asuntos internacionales. Dio un impulso al proceso de descolonización. Argelia conquistó su independencia.

La URSS propuso el llamado “plan Chepilov” para que los países de Oriente Medio no participaran en ninguna alianza militar ni permitieran la instalación de bases militares extranjeras sobre su suelo.

Como respuesta, en enero de 1957 el Congreso de Estados Unidos escuchó la llamada “doctrina Eisenhower” que sentaba las bases para la política del imperialismo estadounidense en Oriente Medio con la que pretendía llenar el vacío que había supuesto el fin de la influencia franco-británica para que no fuera ocupado por la URSS.

El resultado no es lo que los imperialistas califican como “reparto del mundo” con su usurpación lingüística. Comprueben quién llama a la puerta de quién. Estados Unidos acude a donde nadie le ha llamado. Su dominación regional se sostiene sobre ciertos países, como Israel, Arabia saudí o Jordania que ejercían de pilares; los que nunca aceptaron dicha dominación (Egipto, Siria) se sostenían gracias al apoyo de la URSS. Son cosas completamente diferentes.

El mundo no es un tablero de ajedrez donde los jugadores cambian para jugar la misma partida.


Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (3)

Los debates parlamentarios habidos en países como Gran Bretaña, aunque aún conservaban algún resquicio de las viejas prácticas democráticas, se inundaron de mentiras, aunque entonces los diputados aún tenían el coraje de burlarse de las torpezas de Eden y de llamarle mentiroso abiertamente.

No hay guerra imperialista sin el apoyo de la prensa domesticada. La crisis del Canal fue otra de las grandes batallas mundiales de intoxicación informativa de la posguerra, donde el papel de la prensa mundial fue el previsto: cualquier parecido con la realidad era muy remoto. Pero (casi) nadie acusó a la prensa de mentir.

Había que preparar a la “opinión pública” para la agresión, estimular el patriotismo, es decir, la conformidad de la población con los planes bélicos del gobierno. Para ello Eden reclutó a dos caciques del “(des)prestigioso” periódico Times para que se encribieran artículos de encargo, al tiempo que impone una auto-censura sutil sobre el resto de los rotativos. La autocensura es el suicidio periodístico; nunca se considera como parte integrante de la falta de libertad de expresión.

De los 100 millones de beneficios que reportaba anualmente el Canal, sólo 3 caían en manos egipcias. Pero la prensa británica puso el asunto del revés. Calificó a Nasser de ladrón: había robado el Canal a sus legítimos propietarios, entre los que estaba Gran Bretaña. En la intoxicación no hay nada más efectivo que asumir el papel de víctima.

Pero en aquella época los imperialistas aún no habían afinado su maquinaria criminal como ahora. Tras la nacionalización del Canal, Eden deja pasar un tiempo precioso; aparenta que busca una solución diplomática, mientras en la prensa algunos empiezan a emitir opiniones divergentes, sobre todo por la falta de sintonía de Estados Unidos con el plan de agresión. Quizá Nasser tenga razón, quizá Israel esté involucrado y quiera provocar una agresión contra Egipto...

¿Hace falta recordar que la explotación del Canal de Suez no beneficiaba a ningún país sino a una empresa privada, es decir, que el imperialismo había provocado una crisis internacional de enormes proporciones a causa de los meros intereses económicos de un puñado de accionistas?

Las dudas no tardan en disiparse desfavorablemente para los invasores, que quedan al descubierto. Cuando comienza el ataque, lo primero que aparece a la vista es que, en efecto, Israel forma parte del operativo, lo cual puede conducir a una guerra de vastas proporciones en Oriente Medio. Hasta los vendidos del Times se indignan. En Oriente Medio los árabes juzgan los acontecimientos en función del posicionamiento de Israel. Si Israel forma parte de la agresión, los que luchan en contra, como Nasser, son los héroes.

Eso no sólo ocurre en Oriente Medio. Todo el mundo se vuelve contra los imperialistas franco-británicos y, en especial, contra Eden. Aún no se había secado la tinta de las firmas estampadas sobre la Carta de la ONU, cuando los imperialistas volvían a sus viejas costumbres de siempre.

El Canal de Suez es una de las joyas a la “grandeur” francesa. Los monumentos a Lesseps llenan las plazas de las ciudades y los nombres de las calles. En 1956 el gobierno francés está encabezado por el “socialista” Guy Mollet, lo que suscita unas pésimas relaciones diplomáticas con Estados Unidos. A Francia la crisis del Canal le sorprende en medio de una guerra colonialista en Argelia y Nasser apoya y arma a los combatientes del FLN argelino. En su prensa la socialdemocracia francesa recurre al viejo truco de equiparar a Nasser con Hitler. Eso les ayuda a mostrar su sintonía plena con el Estado de Israel, amenazado por Nasser.

Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (2)

El secretario de Estado John Foster Dulles
Tras su fracaso en Egipto, el imperialismo estadounidense queda obligado a buscarse los aliados en otra parte, por lo que crea el Pacto de Bagdad, una especie de OTAN para Oriente Medio.

Al mismo tiempo, los imperialistas restringen el apoyo a Nasser que, como los demás países no alineados, tiene que recurrir a la URSS y otros países socialistas, que comienzan a sumistrar armas a Egipto.

Otro fruto de dicha colaboración es el mayor proyecto africano de ingeniería: la presa de Asuán, que incrementaba en un tercio la superficie regada y en un 50 por ciento la potencia eléctrica instalada.

Cuando en 1956 Nasser nacionaliza el Canal de Suez a la adjudicación franco-británica sólo le quedaban 12 de un total de 99 años de explotación. ¿Por qué adelantarse?, ¿por qué no esperar un poco más? Porque Nasser necesitaba el dinero procedente de la explotación del Canal para financiar la construcción de la presa de Asuán.

El contrato del Canal tenía previsto que en un supuesto parecido, Egipto debía indemnizar adecuadamente a los explotadores, pero Nasser también tenía su estratagema: la Convención de Constantinopla impide a los agraviados acudir a ningún tribunal.

A falta de tribunales recurren a los ejércitos. Con la oposición de Estados Unidos, contra Egipto se forma una coalición entre Gran Bretaña, Francia e Israel.

El 16 de agosto de 1956, el secretario de Estado John Foster Dulles, reúne a 24 países para solucionar las contradicciones entre las grandes potencias sobre el Canal de Suez mediante un acuerdo de explotación conjunta. En setiembre 18 países aceptan el plan y el Primer Ministro australiano, Robert Menzies, queda encargado de que Nasser lo acepte por las buenas. Fracasa.

Para tratar de impedir la solución militar franco-británica, el 19 de setiembre Foster Dulles elabora una segunda oferta pero, con la oposición de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia llevan el asunto a la ONU. Pretenden una solución “a la coreana”: que la ONU avale la guerra contra Egipto. El secretario general de la ONU, Dag Hammarskjöld, propone seis principios para un arreglo amistoso del litigio. Nasser se planta y rechaza todas las alternativas propuestas porque no hay tal litigio: el Canal pertenece a Egipto única y exclusivamente.

En una carta a Eisenhower el Primer Ministro británico, Anthony Eden, le dice que la independencia de Egipto sólo puede conducir a la “expansión soviética”, lo que en el diccionario imperialista siempre ha significado lo mismo: en su lucha por la independencia, Egipto y los demás países del mundo árabe no tenían más que un único aliado en el mundo: la URSS y el bloque de países socialistas.

Desde que los imperialistas tuvieron que ponerse de acuerdo con la URSS para ganar la Segunda Guerra Mundial, como en Yalta en 1945, empezaron a utilizar un lenguaje “leninista” y hablan de “expansión”, “influencia soviética” y “reparto del mundo”. En sus argumentaciones esos términos indican que algo que se escapa a su dominación en el mundo, lo cual es una tendencia general de la época imperialista. Su burda explicación no tiene en cuenta a los pueblos mismos, que para ellos no significan nada. Sólo entienden el mundo en términos de dominación, de fuerza y de guerra. Los pueblos se escapan a su dominación, según dicen, porque han caído bajo la de los soviéticos (o los rusos en su caso).

El 2 de setiembre Eisenhower le responde a Eden que está de acuerdo en lo que a la URSS concierne, pero que la agresión militar no impediría a Egipto acudir a su ayuda sino que tendría efectos contraproducentes: “En una generación, e incluso en un siglo, todos los pueblos del Cercano Oriente y África del norte y, en cierta medida, toda Asia y toda África se enfrentarían a Occidente de manera irreversible, sobre todo si tenemos en cuenta la capacidad de lo rusos para crear problemas [...] Tenemos dos problemas, el primero concierne a la apertura permanente del Canal y a un trato justo para todas las partes involucradas. El segundo es obrar de manera que Nasser no se convierta en una amenaza hacia la paz y los intereses vitales de Europa”.

Primera parte, Tercera parte, Cuarta parte

Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (1)

Egipto es un país estratégico como pocos. No sólo es la bisagra entre dos continentes, África y Asia, sino entre dos mares, el Mar Mediterráneo y el Rojo, que abre un camino mucho más rápido para los colonialistas europeos al Océano Índico.

En 1854 el francés Ferdinand de Lesseps plantea la posibilidad de abrir un canal a través de la Península del Sinaí para conectar ambos mares, de manera que en sus viajes a Asia los buques europeos no tuvieran que atravesar toda África. Para ello inventa lo que ahora llaman “globalización”: una empresa multinacional que no es ni francesa ni egipcia sino “universal” y que obtiene la concesión de las obras a cambio de su explotación durante 99 años.

Francia logra asentarse en un punto estratégico del comercio mundial y la potencia colonial más importante de la época, Gran Bretaña, queda al margen que, en un principio, se opuso a la construcción del Canal. La corona inglesa veía en el Canal impulsado por Francia una amenaza a sus intereses coloniales en África, Asia y Oriente Medio. Pero en 1875 los egipcios tuvieron que ceder sus acciones a la Corona Británica. En una brillante maniobra de despojo colonial, Gran Bretaña se hizo con el 44 por ciento de las acciones y en la práctica se transformó en su verdadera dueña, administrando y recaudando los cuantiosos pagos en concepto de derechos de paso por sus aguas, dejando de lado a franceses y particularmente a egipcios. Los británicos se apoderan así de una de las más importantes vías de comunicación con la “joya de la Corona”, la India.

Egipto aportó casi la mitad del capital necesario para realizar las obras del Canal y cuatro de cada cinco trabajadores que durante diez años estuvieron construyéndolo, eran de origen egipcio. Los campesinos (“falajin”) reclutados para las obras eran los peores pagados y debían realizar las obras más duras. Miles de ellos pagaron con sus vidas la excavación del Canal. En los años setenta del siglo XIX se utilizaron esclavos en diversas actividades, incluso portuarias. Durante decenas de años británicos y franceses negaron a los egipcios cualquier posibilidad de llegar a puestos de responsabilidad en la gestión del Canal.
En 1869 el Canal acoge la llegada de los primeros barcos. En 1888 la Convención de Constantinopla obliga a que, cualquiera que fuera su pabellón, los barcos puedan atravesar el Canal, tanto en tiempo de paz como de guerra.

En 1936 el imperialismo británico estrecha el control sobre el Canal: un tratado impuesto a Egipto permite que sus tropas ocupen las orillas, que es el inicio de su militarización unilateral. Junto con el Canal, el ejército británico planta sus cuarteles en Egipto.

En 1948 el imperialismo crea el Estado de Israel y comienza la limpieza étnica de los palestinos de sus tierras. Los egipcios cierran el Golfo de Aqaba (1949) y el Estrecho de Tiran (1950), impidiendo que los buques israelíes accedan a la única salida que tienen al Mar Rojo.

Aquí hay que hacer una pausa para explicar que, frente a las posiciones consolidadas por Francia y Gran Bretaña en Oriente Medio, Estados Unidos tenía otros intereses en la zona, opuestos a los anteriores, especialmente el de quebrar el monopolio de las empresas europeas sobre el petróleo, significado último del Pacto del Quincy (1945) y del derrocamiento de Mossadegh en Irán (1953).

Para ello Estados Unidos aprovecha el proceso de descolonización que se iniciaba entonces. Esas contradicciones entre potencias imperialistas favorecen el golpe de Estado que lleva al coronel Gamar Abdel Nasser al poder en Egipto.

En marzo de 1952 Kermit Roosvelt, el jefe de CIA en Oriente Medio, se reúne con Nasser para preparar el golpe de Estado con el apoyo de la Hermandad Musulmana y explotando los sentimientos anticoloniales ampliamente extendidos entre las masas que, en realidad, no era tal; sólo se centraban en las viejas potencias: Gran Bretaña y Francia.

Estados Unidos abandona el plan porque no es necesario. Pocos meses después, el 23 de julio de 1952, Nasser lleva a cabo el golpe sin su ayuda. No obstante, la CIA aporta su experiencia para que los militares del nuevo régimen organicen su propio servicio de inteligencia e incluso redacta los programas de radio que difunden propaganda del gobierno contra Estados Unidos. Nunca la intoxicación fue tan sibilina.

Como es habitual, en Egipto los oportunistas tampoco entienden el verdadero alcance de la situación. Consideran a Nasser un peón de Estados Unidos y se burlan de él llamándole  “coronel Jimmy”.

En 1952 a los británicos les quedaba un plazo de nueve años para evacuar sus tropas. A partir de entonces sólo quedaría una empresa extranjera explotando una riqueza egipcia.

Faltos de experiencia, la información de la CIA sobre Oriente Medio no era tan buena entonces como ahora, sino más bien absurda, lo que encadena los errores, uno detrás de otro. La CIA creía que el apoyo de la URSS en Egipto era la Hermandad Musulmana. Por eso con su ayuda, en 1954 Nasser organiza un atentado contra sí mismo para aplastar a la Hermandad Musulmana.

Sin embargo, la CIA comete su tercer error: se precipita al suministrar armas a Nasser esperando que, a cambio, el coronel egipcio firme un acuerdo reconociendo al Estado de Israel.

Pero el error más importante de los que cometió la CIA fue descubrir que Nasser no es el hombre de paja que ellos creían. Algunos le comparan con el turco Mustafá Kemal. El asunto es aún más serio: en medio de la Guerra Fría, Nasser se declara neutral e inicia el movimiento de los países no alineados.

Además, Nasser no admite la creación del Estado de Israel. Finalmente, no es la CIA quien ha manipulado a Nasser sino al revés. La CIA aún no era entonces lo que conocemos ahora.

Segunda Parte, Tercera Parte, Cuarta parte

domingo, 13 de agosto de 2017

Los mercenarios quieren privatizar la Guerra de Afganistán

Desde hace algunas semanas Erik Prince, el fundador de la empresa de mercenarios Blackwater, se pasea por los salones de Washington pregonando la privatización de la Guerra de Afghanistán, donde el Pentágono lleva presente 16 años y sigue retrocediendo frente a los talibanes.

Blackwater no sólo es mejor que el Pentágono: es más rentable. Es mejor porque puede ganar la guerra y es más rentable porque la factura sería de sólo 10.000 millones de dólares anuales, frente a los 45.000 millones que se gastarán este año.

Cuando Prince habla de “costes” y, por lo tanto, de beneficios, no se refiere -como es natural- a vidas humanas. Desde luego en ningún caso se refiere a las vidas de los afganos. Habrá que matar a quien sea, cuanto más mejor y cuanto más rápido, más eficiente. En el campo y en la montaña, armados y desarmados, niños y ancianos, del gobierno y de la oposición, pastunes y tayikos...

Es lo que Blackwater hizo en Irak: matar para aterrorizar. El negocio fue tan rentable que siete años después, Prince vendió la multinacional con todos sus pistoleros.

Prince es un antiguo oficial de los Seals, las fuerzas especiales de la Marina de Guerra, un tipo con el aspecto de superhéroe de Hollywood de esos que no necesitan a nadie para “hacer un mundo mejor” (para Estados Unidos, naturalmente). Su hermana es la ministra de Educación del gobierno de Trump.

En sus charlas, Prince presenta datos muy concretos de lo que hace falta en Afganistán que, al más puro estilo anglosajón, son puramente técnicos. En Afganistán se necesitan 5.500 pistoleros para adiestrar al ejército gubernamental y combatir a su lado, más 90 aviones de apoyo aéreo. Después de la retirada de tropas ordenada por Obama, en Afganistán hay 8.400 soldados del Pentágono, más otros 4.000 que el general Mattis quiere enviar y otros 5.000 de la OTAN que ya están sobre el terreno (y pregúntense ahora qué hace la OTAN allá).

Steve Bannon, el jefe de estrategia de Trump, y algunos congresistas son partidarios del absurdo plan de Prince, por lo que es fácil comprender por qué Trump no tiene ninguna estrategia en ninguna parte del mundo pero, sobre todo en Afganistán, a pesar de que lleva tiempo preguntando al Pentágono qué hacen en aquel país asiático.

Le han prometido que la respuesta la tendrá el jueves encima de la mesa del despacho oval. Hasta ahora Trump se ha limitado a decir que ha heredado “un verdadero desmadre”.

Un antiguo subcontratista de mercenarios en África, Sean McFate, ha calificado de insensato el plan de Prince, entre otras cosas porque carece de control. Posiblemente se haya referido a la vieja quincalla de las comisiones parlamentarias de investigación, a los pleitos judiciales y demás.

Pero todo el mundo sabe que ese tipo de artilugios no sirven para nada y cuestan mucho dinero. No son rentables. El gran avance de los modernos Estados burgueses (fascistas) es la acción incontrolada.

sábado, 12 de agosto de 2017

La posición del proletariado frente a las contradicciones entre las potencias imperialistas

Juan Manuel Olarieta

En plena guerra mundial, en 1915, Lenin criticó un artículo publicado por A.Potresov en “Nashe Dielo” que se publicó con seudónimo dos años después en la prensa legal (*), es decir, en condiciones de censura. Se titulaba “Bajo pabellón ajeno” porque tenía por objeto establecer la posición del proletariado internacional ante el enfrentamiento de unas potencias imperialistas con otras, una situación tan debatida entonces como ahora en el seno del movimiento obrero y revolucionario internacional.

Las posiciones de Potresov se disimulaban, escribía Lenin, bajo banderas falsas, un falso marxismo y un falso internacionalismo, para lo cual recurría a algo muy típico, entonces y ahora, que era fundamentar sus argumentaciones en las tesis que Marx y Engels habían defendido en una época pretérita, la del capitalismo ascendente, llevándolas a la etapa descendente, imperialista, sin solución de continuidad.

En la guerra italiana de 1859 Marx y Engels habían tomado partido por uno de los bandos en disputa porque -decía Lenin- en aquella época la burguesía era progresista y en Europa existían importantes movimientos de liberación nacional enfrentados a grandes Estados feudales (“el mal principal”) que arrastraban a importantes masas populares (pg.151).

Lenin equipara las tesis de Potresov con las de Trotski (pgs.153 y siguientes), prototipos de seudomarxistas escolásticos que llenan sus escritos de comodines, frases y citas válidas para salir de cualquier apuro. Se podría decir que, como los curas en misa, recitan plegarias contra viento y marea, que valen lo mismo para un bautizo que para un funeral.

El marxismo es muy diferente: “El método de Marx consiste, ante todo, en tener en cuenta el contenido objetivo del proceso histórico en el momento concreto dado y en la situación concreta dada, a fin de comprender, ante todo, el movimiento de qué clase es el principal resorte de un posible progreso en esa situación concreta” (pg.146).

A diferencia de Potresov y los trotskistas, los marxistas no recurren a frases que, como se suele decir, están sacadas de contexto. Por eso Lenin escribe que en 1915 “la situación histórica objetiva es completamente distinta” de la existente 50 años antes (pg.152). Con la entrada del capitalismo en su fase imperialista, el posicionamiento de Marx y Engels no es válido (pg.145) por varias razones que deja apuntadas.

La primera es que bajo el imperialismo la burguesía ha pasado de ser una clase progresista a ser una clase reaccionaria, e incluso ultrarreaccionaria. Es una tesis leninista muy olvidada: el imperialismo conduce al fascismo.

La segunda es que el proletariado ha adquirido sustantividad política propia, de modo que no marcha a remolque de la burguesía, sino en contra suya y las guerras imperialistas no hay que analizarlas desde el punto de vista de la burguesía sino de la clase obrera (pg.146).

El internacionalismo y el punto de vista de clase, partidista, son algo “concreto” (pg.160) y consisten en la lucha contra la burguesía propia, mientras que el oportunismo adoptaba el punto de vista opuesto, nacional, consistente en la defensa de la propia burguesía frente al proletariado de otros países.

Para poner al lector en situación, Lenin plantea tanto situaciones reales del momento, como una hipótesis (pg.147): supongamos que dos grandes potencias tratan de repartirse África. Un caso así no tiene nada que ver con la época de lucha contra el feudalismo agonizante, ni hay ninguna burguesía progresista por ninguna parte. ¿Cómo confundir un movimiento de liberación nacional del siglo XIX con el reparto del mundo entre los imperialistas en el siglo XX?

El proletariado, concluye entonces Lenin, no se puede sumar a ninguna burguesía que tenga tales pretensiones. Tanto una burguesía como la otra “son las peores”, por lo que la tarea del proletariado es desear “en cada país” el fracaso de cada una de ellas (pg.147).

Bajo las condiciones del imperialismo, pues, la clase obrera está en una situación diferente a la que había a mediados del siglo XIX. En sólo 50 años habían cambiado las tareas inmediatas y las formas de lucha (pg.150) del proletariado. Hoy, desde que Lenin escribió aquello, no han pasado 50 sino 100 años y la situación objetiva ha seguido cambiando, lo cual supone admitir -con la misma claridad- que hay cosas que no han cambiado, es decir, que hay “factores determinantes” que siguen siendo idénticos a los de entonces.

Seguimos bajo la misma época imperialista a la que se refería Lenin. Seguimos bajo el peligro de que el imperialismo conduzca a una nueva guerra de dimensiones mundiales. También siguen existiendo oportunistas con los mismos planteamientos que entonces, que consisten siempre en colocarse “al lado de la burguesía” (pg.157).

A diferencia de los trotskistas, escolásticos y demás, el planteamiento que del imperialismo hace Lenin no es abstracto. Para averiguarlo no hay más que preguntar -a sensu contrario- por el planteamiento internacional de la burguesía, que no es cualquier clase de burguesía, que no es la burguesía en abstracto, sino su propia burguesía. De otra forma la clase obrera no podría transformar la guerra imperialista en guerra civil en cada país.

Yo personalmente escribo desde Madrid, y dado que este tipo de discusiones se plantean hoy en relación a países como Rusia, tengo que averiguar qué posición tiene la burguesía española frente a Rusia, a Putin, al Donbas, a Crimea, a las sanciones, a la guerra de Siria...

Si todos tenemos claro cuál es el posicionamiento de la burguesía española frente a Rusia, sabremos discernir -supongo- a un oportunista de un revolucionario de verdad, o sea, quién está al lado de su propia burguesía y quién no, o por utilizar las palabras de Lenin, quién lucha bajo un pabellón propio y quién bajo el ajeno.

(*) Lenin, Bajo pabellón ajeno, Obras Completas, tomo 26, pgs.137 a 161.