viernes, 26 de enero de 2018

¿Qué clase de huelga para el Día de la Mujer Trabajadora?

Un llamado “movimiento feminista” y una “comisión 8 de marzo” han convocado una huelga “laboral, de consumo y de cuidados” para el Día de la Mujer Trabajadora.

En los tiempos que corren no puede sorprendernos que los convocantes (des)califiquen al 8 de marzo como “Día Internacional de la Mujer”, cuando siempre tuvo un contenido de clase, lo mismo que las huelgas: conmemora la lucha de la mujer trabajadora, y no otra cosa.

Ese tipo de detalles no deberían pasar desapercibidos cuando los convocantes hablan, además, de “huelga” porque los oportunistas han adquirido la fea costumbre de jugar tanto con las palabras como con las convocatorias.

A nosotros las dudas nos crecen a medida que se acerca la fecha, sobre todo desde que CGT se ha sumado a ella, porque en su declaración no habla de una huelga “de género” sino de una huelga “general”, lo que nos prece bastante diferente.

Por lo tanto, no todos los convocantes nos convocan a lo mismo. Deberían ponerse de acuerdo.

Para acabar de confundir, Izquierda Unida anuncia que se suma a algo que no es nada de lo anterior. Dicen que es una huelga de lo más plus porque “va más más allá de un paro laboral”.

Esta coalición reformista ha abierto una web sobre el evento en la que tienen cabida toda clase de frases infantiles y ultraradicales, como el famoso “empoderamiento”, que siempre han sido el mejor escondrijo de todo lo contrario.

Para que al escenario no le falte de nada, la web propone cualquier cosa menos parar una fábrica, un taller, un hospital o una oficina. Por ejemplo, en esta “huelga” en lugar de parar una escuela, lo que pretenden es no llevar a los niños a ella, lo cual no se debería llamar así porque no es una huelga; es otra cosa. En fin, lo que proponen es no realizar actividades como las siguientes:

- lavar, tender, planchar
- preparar la comida para otras personas
- limpiar, cuidar a los nietos y nietas

Para completar el simulacro, la web de Izquierda Unida se refiere incluso a los “servicios mínimos”, lo que entra en contradicción con el núcleo de lo que quieren poner de manifiesto: que un país se para sin la actividad que desempeñan las mujeres.

Entre otros objetivos, la “huelga” también quiere “obligar a la sociedad a repensar el modelo establecido de convivencia, de trabajo, de consumo y de cuidados”.

Cuando los objetivos de una convocatoria tan comprometida como una huelga son así de vaporosos es muy mala señal. Algo que se viene preparando desde hace 8 meses no puede dejar los propósitos, especialmente los propósitos, colgando de las nubes.

No estamos convencidos de que el 8 de marzo haya que “repensar” absolutamente nada; ni siquiera que haya que pensar simplemente porque sería como el yoga: una huelga para la meditación y el éxtasis.

Izquierda Unida habla de “reflexionar colectivamente” lo que pueden hacer los hombres para cambiar una situación “sobre la que se deberían haber manifestado ya contrarios a ella”, es decir, como en la tele: mujeres, hombres y viceversa.

Por el contrario, hay otros que dicen que es “la sociedad” la que tiene que “repensar”, aunque tampoco queda claro de qué “sociedad” nos están hablando los convocantes.

Esta fantasmada de huelga pone de manifiesto una característica de los movimientos típicamente pequeño burgueses, que siempre achacan la responsabilidad a “la sociedad”; no al capital, ni tampoco al Estado sino precisamente a “la sociedad”, que es, por cierto, la misma “sociedad” a la que convocan.

En ninguno de los que textos que tenemos encima de la mesa sobre este simulacro aparece la palabra “lucha” por ninguna parte, lo cual es consecuencia de lo anterior: si los responsables de lo que pasa somos todos, el enemigo no es nadie, o mejor dicho: el enemigo también somos nosotros mismos. Luchamos contra nosotros.

Lo más concreto que hemos podido encontrar son invocaciones a “las familias” para que las tareas comunes se organicen “de otra forma”, crear “redes de apoyo mutuo” y consumir lo menos posible, por lo menos el día de la huelga. Eso se lo dicen a una “sociedad” donde un millón de personas pasa hambre y no consumen luz porque hace tiempo que le han cortado el sumimistro...

A pesar de que a los convocantes se les escapa, de vez en cuando, el calificativo de “laboral” adosado a la huelga, en sus textos hablan de todo un poco, menos de la explotación de las mujeres que trabajan, de las condiciones en las que trabajan y de las necesidades de las que están en el paro.

Porque no lograrán que olvidemos que el 8 de marzo es el Día de la Mujer Trabajadora, de la que trabaja y de la que busca trabajo. No podemos consentir que la burguesía, que todo nos arrebata, nos arrebate también ese carácter de clase.

 
Más información:
 

3 comentarios:

  1. Cambian los tiempos. El mercado devora todo, intenciones y conciencias, se podrá comprar pack de historia que acomode esta a las nuevas intenciones del mercado. El capitalismo no es malo, los malos son los que no cumplen con su labor transformador, todos somos iguales ante la ley de la oferta y la demanda, todos somos un producto que comprar y vender. No somos nada si no hemos comprado la ultima oferta, si no somos etiquetados.
    La autenticidad ya no existe, es cosa del pasado.

    ResponderEliminar
  2. Observo con estupefaccion que los "puros" ideologicamente hablando le ponen pegas a la huelga convocada para el 8 de marzo. Yo que nací torpe y de alcance limitado no lo acabo de entender, por eso despues de mucho pensarlo se me ha ocurrido que la solución a esta desastroza izquierda que tenemos en España es que estas personas a las que la naturaleza les ha regalado esa lucidez, esa capacidad para ver la solucion de los problemas, sin dejar su lucha revolucionaria desde el teclado del ordenador salgan a la calle a dirigirnos para nosotros masas ignorantes tomemos el camino acertado para llegar al objetivo revolucionario. Espero no obstante que me oigan o lean porque me quedaria muy tranquilo al saber que por fin nos guian los lideres adecuados.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Menos mal que reconoces tu cortedad. ¿Eres acaso de los que prefieres a Clinton antes que a Trump por aquello del "mal menor"?. Pues yo no querría a ninguno de los dos. Un mal siempre es un mal. Y no te preocupes por nosotras, en serio, no necesitamos ni queremos tu preocupación, y menos cuando va cargada de paternalismo traducido en un "quita, que tú no sabes"...

      Eliminar